El presidente Abelardo de la Espriella confirmó que, en los últimos 30 días, las fuerzas de seguridad han capturado a más de 15 mil delincuentes en operaciones desplegadas en distintas regiones del país. El anuncio lo hizo al presentar un balance de la reactivación de la estrategia militar contra los grupos criminales, según reportó NTN24.
De acuerdo con el reporte oficial, las operaciones también han permitido asestar golpes contundentes a las estructuras dedicadas al narcotráfico, una de las principales fuentes de financiación de los grupos armados organizados. El Gobierno sostiene que la presión sobre las economías ilícitas es clave para reducir la capacidad operativa de esas organizaciones.
La ofensiva se concentra en zonas donde históricamente han hecho presencia grupos como las disidencias de las Farc, el ELN, el Clan del Golfo y otras bandas dedicadas al tráfico de drogas y a la minería ilegal. Las Fuerzas Militares y la Policía Nacional trabajan de forma conjunta en inteligencia, operaciones terrestres y controles fluviales, según el mismo balance.
El Ministerio de Defensa ha enmarcado esta etapa dentro de una doctrina de seguridad que prioriza la acción ofensiva sobre los cabecillas y las finanzas de las organizaciones criminales. La estrategia incluye recompensas por información, bloqueos de corredores de movilidad y operativos simultáneos en varios departamentos.
Para la ciudadanía, el plan tiene efectos directos en regiones afectadas por extorsiones, secuestros y desplazamientos forzados. En municipios donde la presencia estatal es débil, la continuidad de las operaciones resulta determinante para la protección de líderes sociales, excombatientes y comunidades rurales, según han planteado organizaciones de derechos humanos.
Sectores políticos de oposición han pedido que la ofensiva vaya acompañada de resultados verificables y de un componente de investigación judicial que evite capturas masivas sin judicialización efectiva. También han solicitado que se respeten los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario durante los operativos.
El Gobierno, por su parte, defiende que la estrategia ya muestra resultados en la reducción de indicadores como los homicidios y el secuestro en algunas zonas. No obstante, analistas de seguridad coinciden en que el impacto real solo podrá medirse en el mediano plazo, cuando se evalúe la capacidad de los grupos para reorganizarse tras la captura de sus líderes.
Por ahora, el Ejecutivo ha reiterado su compromiso de mantener la presión militar y policial durante los próximos meses. El próximo gran hito será la presentación de un balance trimestral con cifras desagregadas por organización, región y tipo de delito, que permitirá medir el alcance real de la ofensiva.
La reactivación de la ofensiva militar se inscribe en un contexto regional complejo, con amenazas transnacionales como el narcotráfico hacia Estados Unidos y Europa, y presiones internas por mejorar los indicadores de seguridad. El éxito o el fracaso de la estrategia dependerá de la articulación entre fuerza pública, justicia e inversión social en los territorios más afectados.
