La carrera por las mesas directivas del Congreso ya tiene nombres definidos en los bloques cercanos al presidente Abelardo de la Espriella. En el Senado, los candidatos son Alfredo Deluque y Honorio Henríquez. En la Cámara de Representantes, la disputa es entre Daniel Briceño y Julio Triana, según el reporte que recoge la dinámica interna de las bancadas.
Las presidencias del Senado y de la Cámara no son cargos protocolarios. Dirigen los debates, ordenan el voto y deciden cuándo se votan los proyectos que envía el Gobierno. Por eso, definir quién las ocupa es uno de los movimientos políticos más sensibles del año legislativo, en particular para un Ejecutivo que necesita aliados estables en el Capitolio.
Los cuatro aspirantes pertenecen a colectividades que distintas fuentes políticas ubican en el espectro cercano al Gobierno nacional. Esa cercanía hace que la elección de las mesas directivas sea leída como una prueba de la cohesión de las bancadas que respaldan al presidente de la Espriella y de su capacidad para mantener una mayoría operativa en ambas corporaciones.
Alfredo Deluque y Honorio Henríquez representan trayectorias distintas dentro de sus partidos en el Senado. La competencia entre ambos refleja un pulso interno que las bancadas suelen resolver por consenso o por votaciones nominales en la primera sesión del año legislativo, cuando se instala cada corporación.
En la Cámara, Daniel Briceño y Julio Triana protagonizan una pelea similar. En esa corporación, la elección de la mesa directiva también incluye otros cargos clave como la primera y la segunda vicepresidencia, lo que convierte la jornada en una negociación más amplia de cuotas entre bancadas.
Para la ciudadanía, el desenlace importa porque la mesa directiva define qué proyectos entran a trámite y cuáles quedan archivados. También fija la dinámica de las citaciones a ministros, la programación de los debates de control político y el orden del día en sesiones plenarias.
El proceso formal de elección está regulado por la Constitución y por la ley orgánica del Congreso. Cada corporación, en su primera sesión del periodo, elige presidente y demás miembros de la mesa directiva por mayoría simple, con votación nominal y pública de sus integrantes.
El resultado de estas cuatro candidaturas se conocerá cuando cada cámara celebure su sesión de instalación y someta a votación las planchas inscritas. Hasta entonces, la pelea continúa al interior de los partidos cercanos al Gobierno, en una negociación que combina acuerdos partidistas, intereses regionales y respaldos a la agenda legislativa del Ejecutivo.
Más allá del ganador en cada cámara, lo que queda en juego es la correlación de fuerzas que acompañará al presidente De la Espriella durante el resto de su mandato. Las mesas directivas son, en la práctica, la herramienta con la que el Congreso le facilita o le dificulta la vida al Gobierno en cada debate.
