La plenaria del Senado sesiona por primera vez en esta legislatura y lo hace con Honorio Henríquez como presidente de la corporación, según la convocatoria de la agenda legislativa. El inicio de actividades del Congreso coincide con el arranque formal del gobierno de Abelardo de la Espriella, lo que convierte esta sesión en el primer escenario de diálogo político entre las bancadas y el nuevo Ejecutivo.
La fuente consultada indica que en esta primera sesión las colectividades políticas del Senado esperan tomar postura frente al nuevo gobierno. Esa definición de posición ocurre apenas comienza la relación institucional, por lo que las declaraciones y los acuerdos de la jornada pueden condicionar el tono del debate público durante las siguientes semanas.
La presidencia de Honorio Henríquez en el Senado se inscribe en la tradición según la cual la mesa directiva de cada corporación se elige al inicio de la legislatura. Desde ese rol, Henríquez queda a cargo de ordenar los debates, dirigir las votaciones y representar a la cámara alta ante los demás poderes públicos, funciones que en esta oportunidad se ejercen en un contexto de cambio de gobierno.
La agenda de la primera plenaria, además de los actos protocolarios de instalación, suele incluir la conformación de las comisiones constitucionales y legales. Esas comisiones son las encargadas de tramitar los proyectos de ley que presente el Ejecutivo, por lo que su integración resulta determinante para la velocidad con la que avanzarán las iniciativas del gobierno de De la Espriella.
Para la ciudadanía, lo que ocurra en esta sesión tiene efectos prácticos. La correlación de fuerzas que se exprese en el Senado define qué tan fácil le resultará al gobierno sacar adelante sus reformas, su plan de desarrollo y sus proyectos sociales. También establece quiénes asumirán las ponencias sobre los temas que más tocan el bolsillo y la vida diaria de los hogares colombianos.
La expectativa sobre las posturas de las colectividades políticas es un primer termómetro del respaldo o la distancia que tendrá el Ejecutivo en el Legislativo. Bancadas gobiernistas, independientes y de oposición suelen aprovechar este tipo de sesiones para fijar líneas rojas, condicionamientos o respaldos públicos, y de esa forma orientar la opinión sobre el rumbo del nuevo mandato.
En el plano institucional, el Congreso debe garantizar la independencia entre poderes y, al mismo tiempo, asegurar la gobernabilidad. Esa tensión marca el tono de la primera plenaria: los senadores necesitan información clara sobre el programa de gobierno, y el Ejecutivo necesita interlocutores válidos en cada bancada para tramitar su agenda sin sobresaltos.
Quedan varios temas pendientes para las próximas sesiones. Entre ellos, la instalación de las comisiones, la radicación del paquete de leyes que prepare el gobierno y la definición de las mesas directivas de esas comisiones. También se esperan pronunciamientos oficiales de cada colectividad sobre temas sensibles como la seguridad, la economía y la justicia, que suelen ser ejes del debate legislativo.
Por ahora, la atención se concentra en la primera plenaria y en las señales que envíen las bancadas. Las declaraciones de los voceros de cada partido, las votaciones de instalación y la forma como quede organizada la mesa directiva serán la base sobre la que se construya el relacionamiento entre el Senado y el gobierno de Abelardo de la Espriella durante los próximos meses.
