El gobierno del presidente Abelardo de la Espriella analiza la aplicación de una nueva jornada del día sin IVA, una figura tributaria que el país ha utilizado en años anteriores para estimular el consumo interno. La información fue publicada por Valora Analitik, que destacó el interés del Ejecutivo en reactivar este mecanismo dentro de su agenda económica.
El día sin IVA es una jornada en la que el impuesto al valor agregado se descuenta del precio final de productos específicos. En las versiones que se han realizado en Colombia, la medida se ha concentrado en tres categorías principales: electrodomésticos y tecnología, vestuario y complementos, y útiles escolares. La exclusión de la tarifa busca que los compradores reciban un descuento directo equivalente al 19 % del valor del producto.
La propuesta llega en un contexto de presión sobre el bolsillo de los hogares. En los últimos años, la inflación acumulada y el encarecimiento de bienes durables han reducido la capacidad de compra de las familias colombianas, sobre todo en productos que requieren una inversión mayor. Por eso, las jornadas sin IVA suelen tener alta acogida entre los consumidores que planean adquisiciones de mayor valor.
Para el comercio, este tipo de jornadas representa un pico de ventas significativo. Históricamente, las jornadas sin IVA han concentrado en un solo día transacciones que, en condiciones normales, tardarían semanas en concretarse. Sectores como tiendas por departamento, grandes superficies y cadenas de tecnología reportan incrementos marcados en facturación, aunque también enfrentan retos logísticos para atender la demanda concentrada.
El alcance final de la medida depende de varios factores que aún no se han detallado públicamente. Entre ellos están la fecha de realización, los productos incluidos, los topes de precio y la posibilidad de limitar las compras a una cantidad por persona. La definición de estos puntos suele hacerse mediante decreto del Ministerio de Hacienda, con el acompañamiento de la DIAN y las superintendencias Financiera y de Industria y Comercio.
Un aspecto que genera debate en cada jornada es el efecto fiscal. Al no recaudarse el IVA durante ese día, el Gobierno deja de percibir ingresos que, en jornadas pasadas, se han estimado en cifras relevantes para las arcas públicas. Los críticos argumentan que el beneficio favorece principalmente a los hogares con mayor capacidad de consumo, mientras que los defensores sostienen que el mayor volumen de ventas compensa parte de la pérdida tributaria.
Otro punto sensible es la vigilancia de precios. La Superintendencia de Industria y Comercio suele intensificar los controles en las semanas previas a la jornada para evitar alzas injustificadas que terminen anulando el beneficio al consumidor. El monitoreo incluye comparativos de precios y seguimiento a las denuncias de los usuarios.
La decisión también tendrá implicaciones para el sistema financiero. Las entidades bancarias suelen ampliar sus horarios y habilitar planes especiales de financiación para las compras que se realicen durante la jornada, con tasas que buscan atraer a los clientes que planean adquisiciones de mayor valor.
Por ahora, el gobierno De la Espriella no ha confirmado la fecha ni los productos que harían parte de la jornada. Queda pendiente el trámite del decreto correspondiente y la posterior socialización con los gremios del comercio, los bancos y los consumidores. La expectativa es que, si la medida avanza, se conozcan los detalles en las próximas semanas.
