La Policía Nacional reveló los lineamientos de un plan piloto de aspersión aérea que se aplicará en el departamento de Putumayo, según informó La FM. La iniciativa fue anunciada como una primera fase experimental dentro de la estrategia del Gobierno nacional encabezado por Abelardo de la Espriella.
De acuerdo con la información divulgada por la fuente, el programa contempla la intervención en nueve municipios del Putumayo, zona históricamente afectada por la presencia de cultivos de uso ilícito y por la actividad de grupos armados dedicados al narcotráfico. La aspersión aérea es una de las herramientas contempladas en la política de lucha contra las drogas que el Gobierno ha venido presentando desde el inicio de su mandato.
La Policía Nacional asumió el protagonismo del anuncio, lo que sugiere una articulación directa con las Fuerzas Militares y con la Dirección de Antinarcóticos. En Colombia, las operaciones de aspersión suelen coordinarse entre la Fuerza Aérea, la Policía Antinarcóticos y las entidades territoriales, bajo protocolos que buscan reducir el impacto sobre la población civil y los cultivos lícitos.
El carácter piloto del programa implica que sus resultados serán evaluados antes de decidir una eventual expansión a otros departamentos. Putumayo ha sido escenario recurrente de fumigaciones en décadas anteriores, pero también de debates sobre la eficacia de la aspersión y sus efectos ambientales, en particular sobre fuentes de agua, suelos y comunidades rurales.
Para los habitantes de los nueve municipios incluidos en el plan, la medida genera expectativas y dudas. Las comunidades campesinas e indígenas de la región han solicitado en reiteradas ocasiones que cualquier intervención sea acompañada de programas de sustitución voluntaria y de desarrollo rural, una demanda que el marco legal colombiano reconoce dentro de la política de atención al problema de las drogas.
Organizaciones sociales y ambientales suelen advertir sobre los riesgos de la aspersión para la salud y la biodiversidad, mientras que sectores de la fuerza pública y algunos gremios han reclamado el regreso de la fumigación como herramienta para contener la expansión de los cultivos. El Gobierno ha sostenido que el plan piloto responde a esa demanda de mayor presencia estatal.
La Policía no entregó en el anuncio divulgado por La FM detalles técnicos sobre el tipo de sustancia que se empleará, la frecuencia de las operaciones ni el cronograma exacto. Tampoco se precisaron los mecanismos de seguimiento comunitario ni los protocolos de protección a la población civil, que suelen ser parte de estos esquemas.
El siguiente paso será la socialización del plan con las autoridades locales y las comunidades de los municipios priorizados, así como la evaluación de los resultados durante esta primera fase. El Gobierno ha indicado que la decisión de ampliar la aspersión a otras zonas del país dependerá de los indicadores que arroje la experiencia en Putumayo.
La noticia se conoce en un contexto de discusión nacional sobre el rumbo de la política antidrogas, donde conviven alternativas como la sustitución voluntaria, el desarrollo alternativo y la erradicación manual forzosa. El plan piloto en Putumayo se suma así al conjunto de instrumentos que el Ejecutivo ha puesto en marcha desde el inicio de su gestión.
