El Gobierno nacional evalúa un ajuste en el precio interno de la gasolina luego de que el déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc) se ampliara por el reciente aumento de los precios internacionales del combustible. La información fue publicada por Infobae.
El Fepc es el mecanismo con el que el Estado colombiano absorbe parte de la diferencia entre el precio internacional de los combustibles y el precio que pagan los consumidores en el país. Cuando los valores externos suben y la tarifa local se mantiene congelada, el fondo acumula pérdidas porque sigue girando recursos para cubrir esa brecha.
Según el reporte de Infobae, la estrategia del Gobierno apunta precisamente a cerrar ese diferencial. La idea es reducir gradualmente la distancia entre lo que cuesta la gasolina en el mercado internacional y lo que se cobra en las estaciones de servicio colombianas, para que el fondo deje de asumir el costo completo de la diferencia.
El propio medio advierte que cualquier corrección al alza en el precio interno puede tener efectos sobre los fletes y, por esa vía, sobre el costo de la canasta de los hogares. El transporte de carga y de pasajeros depende en buena medida del ACPM y la gasolina, por lo que un mayor precio en el surtidor suele trasladarse a tarifas logísticas y a productos de consumo.
El gran reto que enfrenta el equipo económico es, justamente, contener ese efecto sobre la inflación. Una subida de los combustibles golpea de manera directa el índice de precios al consumidor, lo que reduciría el poder de compra de los salarios, en especial en los hogares de menores ingresos, que destinan una proporción mayor de su presupuesto al transporte y los alimentos.
En las últimas semanas el Ministerio de Hacienda y el Ministerio de Minas y Energía han venido revisando distintas opciones para reducir el desbalance del Fepc. Entre las alternativas discutidas figuran ajustes graduales en los precios de la gasolina y el diésel, esquemas de cobertura y la posibilidad de incorporar recursos del Presupuesto General de la Nación para sanear el fondo.
El Fepc se convirtió en uno de los focos de presión fiscal más sensibles del actual gobierno. El hueco acumulado se financia con deuda que el Estado debe asumir tarde o temprano, lo que lo convierte en un pasivo contingente que limita el margen de maniobra presupuestal y pesa sobre la calificación de riesgo del país.
Para los analistas consultados por Infobae, la clave está en el ritmo del ajuste. Un cambio demasiado brusco trasladaría la carga a los consumidores de inmediato, mientras que un esquema gradual podría darle tiempo a la economía para absorber la transición, aunque mantendría el déficit abierto por más tiempo.
Por ahora no se ha anunciado una fecha concreta para el reajuste ni un porcentaje definido de aumento. El Gobierno dejó claro que cualquier decisión buscará el equilibrio entre cerrar el hueco del Fepc y proteger el bolsillo de los hogares, según el reporte de Infobae.
