La ejecución presupuestal del Gobierno Nacional camina a paso lento en varios ministerios y entidades clave, según el seguimiento que publicó El Tiempo. A tres meses de que termine la vigencia, la administración que recién asume bajo la presidencia de Abelardo de la Espriella recibe una herencia marcada por rezagos en sectores sensibles.
De acuerdo con el reporte, los ministerios de Transporte, Presidencia y Ciencia son los que muestran los niveles más bajos de avance en el uso de los recursos asignados. El dato preocupa porque coincide con áreas que demandan inversión sostenida durante todo el año, no solo al final.
En el extremo contrario, el Congreso de la República aparece como la entidad con mejor ritmo de ejecución dentro del seguimiento. La diferencia entre los extremos muestra la disparidad con la que cada rama y cada sector están ejecutando su presupuesto en 2025.
El concepto de ejecución presupuestal se refiere a cuánto del dinero aprobado en el Presupuesto General de la Nación se ha comprometido y pagado efectivamente. Cuando una entidad ejecuta poco, los recursos no llegan a los proyectos ni a la ciudadanía, lo que se traduce en obras paralizadas, programas sin ampliar y contratos a punto de vencerse.
La baja ejecución no es un fenómeno nuevo. En gobiernos anteriores se han registrado cuellos de botella similares, asociados a demoras en licitaciones, cambios de diseño en los programas, problemas de contratación y ajustes administrativos. El cierre del año suele concentrar los esfuerzos por acelerar el gasto, un patrón que se repite en la administración pública colombiana.
Para el nuevo equipo de gobierno, el reto inmediato es identificar los cuellos de botella en Transporte, Presidencia y Ciencia, y reasignar o reprogramar los recursos disponibles antes del 31 de diciembre. Sin esa gestión, los saldos sin ejecutar podrían regresar a las arcas de Hacienda, perdiéndose la oportunidad de atender compromisos de inversión ya previstos.
El contraste con el Congreso, que muestra el mejor desempeño, deja una pregunta abierta sobre las diferencias de capacidad técnica y autonomía entre las entidades del Estado. Algunas dependencias cuentan con plantas más estables y procesos más ágiles, mientras otras dependen de coordinaciones interinstitucionales que suelen demorar meses.
El seguimiento de la ejecución se ha convertido en una herramienta clave de control ciudadano. Portales como los de Hacienda y el SGR permiten a periodistas y veedurías cruzar cifras de apropiación, compromisos y pagos, lo que hace cada vez más difícil esconder rezagos en el gasto público.
En lo que resta de año, la atención se concentrará en los reportes trimestrales y en los decretos de cierre presupuestal que prepara el Ministerio de Hacienda. Cualquier decisión sobre traslados, adiciones o suspensiones de apropiaciones marcará el margen de maniobra que tendrá el nuevo gobierno para arrancar 2026 con un saldo distinto al que recibió.
