El presidente Abelardo de la Espriella se pronunció con dureza contra Yahir Acuña Cardales, alcalde de Sincelejo, y dejó clara su postura: "Bajo su esquema de corrupción yo no trabajo". La frase, difundida por el propio jefe de Estado, marca un nuevo punto de choque entre la Casa de Nariño y la administración municipal de Sucre, según registró El Colombiano.
La declaración ocurre en un contexto de tensión entre el Gobierno nacional y varios mandatarios locales señalados por vínculos con hechos de corrupción. Aunque la Nación ya tiene competencias para articular proyectos, transferir recursos y coadyuvar en la seguridad de los municipios, el tono presidencial sugiere que ese canal de cooperación queda suspendido mientras la Alcaldía de Sincelejo esté en cabeza de Acuña Cardales.
El alcalde Yahir Acuña Cardales es una figura conocida en Sucre, donde ha ocupado cargos de elección popular y mantiene una base política propia. El choque directo con el presidente llega en un momento en el que el Gobierno de De la Espriella ha elevado el perfil de su discurso contra la corrupción en las regiones, un eje que el propio jefe de Estado ha presentado como prioritario de su gestión.
En la práctica, el mensaje del presidente tiene efectos en la relación institucional. Los proyectos que requieren cofinanciación nacional, los convenios de seguridad y el acompañamiento a programas sociales en Sincelejo dependen, en buena medida, de la voluntad política del Ejecutivo. Una declaración de este tipo suele traducirse en un enfriamiento de esa interlocución hasta que se aclaren las denuncias o cambie la administración local.
En Sucre, las reacciones no se hicieron esperar. Sectores políticos de la región y ciudadanos en redes sociales empezaron a cuestionar las afirmaciones del presidente y a pedir pruebas concretas que sustenten la acusación de corrupción. Otros actores respaldaron el señalamiento y pidieron a los organismos de control, como la Procuraduría y la Fiscalía, actuar de oficio si existen indicios.
El episodio se suma a la seguidilla de declaraciones frontales que han caracterizado el estilo de De la Espriella frente a mandatarios locales y regionales. Para sus críticos, se trata de una estrategia de confrontación; para sus defensores, es una forma de marcar distancia con administraciones que considera incompatibles con su política de transparencia. Lo cierto es que cada pronunciamiento de este tipo redefine la relación entre el Palacio presidencial y los territorios.
Quedan varios flócos abiertos. La ciudadanía de Sincelejo espera saber si la acusación presidencial derivará en investigaciones formales, si habrá respuesta pública del alcalde Acuña y si los ministerios del Interior y de Hacienda mantendrán la interlocución con el municipio. Mientras tanto, el mensaje de De la Espriella funciona como una señal política para los demás alcaldes del país: la colaboración con la Nación, advirtió, no será indiferente a los cuestionamientos por corrupción.
