El presidente Abelardo de la Espriella se refirió de manera directa al alcalde de Sincelejo con una frase tajante: “Bajo su esquema de corrupción, yo no trabajo”. La declaración, registrada por CAMBIO Colombia, muestra una ruptura pública del tono que suele emplearse entre el Gobierno nacional y los mandatarios locales.
Con la expresión, el jefe de Estado marca distancia del manejo que, según su lectura, se estaría dando a los asuntos administrativos en la capital de Sucre. No es habitual que un presidente en ejercicio señale de manera tan frontal a un alcalde en ejercicio, lo que convierte la frase en un hecho político de peso.
La advertencia llega en un momento en el que la relación entre el Ejecutivo y varias alcaldías del Caribe ha estado bajo observación por denuncias de manejos irregulares en contratación y ejecución de obras. Sincelejo ha sido escenario de debates sobre la transparencia de su administración local en años recientes.
Desde la Casa de Nariño, la estrategia de diferenciarse de los casos locales de corrupción ha sido una constante. Al negar cualquier participación en lo que calificó como un esquema, De la Espriella busca blindar la imagen del Gobierno frente a investigaciones que involucran a terceros en la región.
El uso de la palabra “esquema” no es menor. En el lenguaje judicial colombiano, ese término suele asociarse con estructuras organizadas para desviar recursos públicos. Al adoptarlo, el presidente eleva el tono de la denuncia y la acerca al terreno de las pesquisas formales, aunque por ahora no se conozca una denuncia penal específica.
La declaración no precisa qué hechos concretos sustentan la acusación. Queda en el aire si el Gobierno aportará pruebas a los organismos de control, si la advertencia se traduce en una queja ante la Procuraduría o la Fiscalía, o si se trata de un mensaje estrictamente político dirigido a su propia base.
Para los habitantes de Sincelejo, el cruce de declaraciones tiene efectos prácticos. Una ruptura entre el Gobierno nacional y la alcaldía puede traducirse en demoras en proyectos conjuntos, en la llegada de recursos vía transferencias o en la firma de convenios que dependen del visto bueno de Bogotá.
En el plano institucional, la Contraloría y la Procuraduría son las entidades llamadas a determinar si existen méritos para abrir investigaciones por presunta corrupción en la administración local. Hasta el momento, ninguna de las dos se ha pronunciado sobre las afirmaciones del presidente.
El alcalde de Sincelejo no había respondido, al cierre de la información recogida por CAMBIO Colombia, a los señalamientos del presidente. Se espera que en los próximos días la administración municipal fije su posición, mientras los organismos de control evalúan si actúan de oficio.
La advertencia queda, por ahora, como una declaración de principios del presidente. Su verdadero alcance dependerá de si se traduce en acciones concretas de investigación o si permanece en el terreno de la confrontación política entre el Gobierno nacional y una alcaldía local.
