El presidente Abelardo De La Espriella llegó hasta la Base Naval de Buenaventura para verificar de primera mano los daños que dejó el terremoto del pasado lunes. La visita se produjo pocos días después del movimiento telúrico, cuando todavía se evalúan los efectos sobre la infraestructura militar y portuaria.
Buenaventura es el principal puerto sobre el Pacífico colombiano y concentra buena parte del comercio marítimo del país. Por su Base Naval pasan operaciones logísticas de la Armada, por lo que cualquier daño en sus instalaciones tiene repercusiones tanto militares como económicas.
Tras recorrer las áreas afectadas, el presidente dirigió un mensaje directo a los habitantes del puerto. “Buenaventura no será más la tierra del olvido”, expresó, según recoge la Presidencia en su comunicado. Con esa frase buscó comprometer a su Gobierno con una zona que históricamente ha reclamado mayor presencia estatal.
De La Espriella añadió que su administración “no va a dejar solo” a este puerto y que “trabajará” por su recuperación. Aunque el extracto oficial no precisa plazos ni montos, el anuncio marca el inicio de una línea de respuesta oficial frente a la emergencia.
El terremoto del pasado lunes sacudió el suroccidente colombiano y puso en alerta a varias ciudades del Valle del Cauca y del Cauca. En Buenaventura, además de la Base Naval, se reportaron afectaciones en viviendas, vías y servicios públicos, según balances preliminares de autoridades locales.
La crisis revive un debate viejo en la región: la brecha entre el puerto como motor de la economía nacional y las condiciones de vida de sus habitantes. Organizaciones sociales y líderes comunitarios han pedido en repetidas ocasiones inversiones en saneamiento, vivienda y equipamiento urbano.
Para el Gobierno nacional, la visita presidencial cumple una función doble. Por un lado, permite dimensionar los daños sobre una infraestructura clave para la seguridad y el comercio. Por otro, abre la puerta a canalizar recursos hacia la reconstrucción y a mantener la atención mediática sobre la emergencia.
La Presidencia no entregó en el extracto un inventario detallado de los daños ni un cronograma de obras. Queda pendiente conocer el balance técnico de la Armada sobre la Base Naval y el plan de recuperación que presente el Gobierno en los próximos días.
Por ahora, el mensaje central del presidente queda sobre la mesa: Buenaventura recibirá acompañamiento estatal. La ciudadanía del puerto espera que esa promesa se traduzca en acciones concretas, mientras continúan las evaluaciones tras el sismo.
