El sector de la construcción de vivienda le solicitó al nuevo Gobierno Nacional retomar y fortalecer los programas de subsidio a la compra de vivienda, con el argumento de que la demanda de hogares nuevos depende, en buena parte, del apoyo estatal. Así lo planteó el presidente de la Cámara Colombiana de la Construcción, Camacol, Jaime Alberto Pinilla, en diálogo con Caracol Radio.
El gremio expuso como ejemplo el caso de Boyacá, donde nueve de cada diez viviendas vendidas requerían el respaldo del programa Mi Casa Ya. La cifra, entregada por Camacol, dimensiona el peso que tienen los subsidios en la decisión de compra de los hogares en ese departamento y, según el mismo gremio, en otras regiones del país la dependencia es similar.
Mi Casa Ya es un programa del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio que entrega un subsidio a la cuota inicial y un complemento a la tasa de interés para familias con ingresos de hasta cuatro salarios mínimos mensuales. Funciona como un cofinanciador de la compra de vivienda urbana nueva y ha sido, en los últimos años, una de las principales herramientas de la política habitacional en Colombia.
Camacol ha planteado en distintas ocasiones que la vivienda es un jalonador estratégico de la economía, porque moviliza inversiones, genera empleo formal en ciudades e intermedios y demanda materiales, maquinaria y servicios. El gremio ha sostenido que cada vivienda construida impacta a varios eslabones de la cadena productiva.
El llamado se enmarca en la transición hacia un nuevo periodo de gobierno, encabezado por Abelardo de la Espriella. Para Camacol, la continuidad y rediseño de los incentivos a la vivienda es una de las prioridades que el sector espera ver reflejadas en el plan de desarrollo y en el presupuesto nacional.
La solicitud coincide con un momento en el que las cifras de ventas de vivienda nueva venían mostrando ritmos dispares según el rango de precios y la ciudad. Analistas y el propio gremio han advertido que, en segmentos de interés social y prioritario, los hogares difícilmente acceden a crédito sin subsidio, lo que hace sensible cualquier ajuste en los programas.
En lo institucional, el Ministerio de Vivienda es la entidad encargada de diseñar y ejecutar la política habitacional, en articulación con las cajas de compensación, las entidades financieras y los constructores. Camacol suele participar como interlocutor técnico en mesas de seguimiento a la actividad edificadora y en discusiones sobre incentivos, normalización de cartera y financiación de proyectos.
Para los ciudadanos, el efecto es directo: si el programa se reactiva o ajusta con nuevos topes, más familias podrán completar la cuota inicial o pagar tasas más bajas. Si, por el contrario, se modifica o se reduce, los hogares de menores ingresos son los primeros en quedar por fuera de la compra, según ha explicado el gremio en distintos escenarios.
Queda pendiente conocer la posición oficial del nuevo Gobierno y del Ministerio de Vivienda frente a Mi Casa Ya y a los demás instrumentos de la política habitacional. También se aguarda si habrá continuidad del programa con los mismos topes, su rediseño o la creación de nuevas líneas de subsidio, una decisión que el sector constructor considera clave para el cierre de 2025 y para el 2026.
La fuente de esta información es Caracol Radio, medio que transmitió las declaraciones de Jaime Alberto Pinilla, presidente de Camacol, sobre las expectativas del sector frente a la vivienda en el nuevo Gobierno Nacional.
