La plenaria de la Cámara de Representantes aprobó este miércoles la proposición de Salvación Nacional que busca que la posesión del presidente Abelardo de la Espriella no se haga en Bogotá, como manda la tradición, sino en Cali, capital del Valle del Cauca. El respaldo fue contundente: 117 representantes votaron el sí y solo 7 lo hicieron en contra, según el reporte de la sesión.
La proposición había sido radicada por un grupo de congresistas que, en las últimas semanas, venían insistiendo en que la capital del Valle del Cauca sea la sede del acto de juramento del nuevo jefe de Estado. El argumento central que han esgrimido los impulsores es de orden simbólico: trasladar la ceremonia a Cali reconoce el peso político y económico del Pacífico colombiano en la historia reciente del país.
Para la sesión de este miércoles, la bancada promotora agotó los últimos trámites previos al debate, entre ellos la sustentación ante la mesa directiva y la lectura del texto que se puso a consideración. La votación, según el conteo entregado por Noticias Caracol, dejó ver una mayoría amplia, transversal a varias bancadas, que respaldó la iniciativa sin mayor discusión en el recinto.
El siguiente paso será el Senado de la República. La propuesta debe surtir el mismo procedimiento en la corporación hermana: debate en comisión, debate en plenaria y, de ser aprobada, la posterior firma del presidente del Congreso para que quede incluida dentro del protocolo de transmisión de mando. La posesión presidencial está prevista para el 7 de agosto de 2026, fecha en la que De la Espriella recibirá la banda presidencial.
La figura de la proposición de Salvación Nacional suele usarse para modificar aspectos del protocolo de la ceremonia de transmisión de mando, uno de los actos políticos más solemnes del calendario nacional. Hasta ahora, todas las posesiones desde la recuperación de la democracia en 1958 se habían realizado en Bogotá, principalmente en la Plaza de Bolívar, con transmisión desde el Capitolio Nacional.
Para los ciudadanos del Valle del Cauca, la decisión de la Cámara reabre un viejo debate sobre el centralismo en la vida institucional. Sectores cívicos y académicos habían planteado en anteriores transmisiones de mando la necesidad de descentralizar la ceremonia como un gesto de inclusión regional. Si el Senado aprueba la iniciativa, Cali sería la primera ciudad por fuera de Bogotá en albergar una posesión presidencial.
Desde el punto de vista operativo, la realización de la ceremonia fuera de Bogotá implica un despliegue adicional de seguridad, logística y protocolo a cargo de la Casa Militar, la Armada y la Policía Nacional. Cali, además, es la tercera ciudad más poblada del país y concentra la mayor actividad económica del suroccidente colombiano, lo que la convierte en una plaza con la infraestructura necesaria para recibir un evento de esa magnitud.
Falta la votación en el Senado, donde la propuesta tendrá que conseguir también mayorías para convertirse en decisión del Congreso. Una vez ambas cámaras se pronuncien, el acto se inscribirá en el protocolo oficial de la transmisión de mando, que coordina el Ministerio del Interior junto con la Secretaría Jurídica de la Presidencia de la República.
Por ahora, la jornada deja un primer mensaje político: la propuesta cuenta con un respaldo inicial amplio en la Cámara, suficiente para pensar que el trámite en el Senado puede avanzar sin tropiezos. La definición definitiva se conocerá en las próximas semanas, cuando la plenaria del Senado incluya el debate en su orden del día.
