Según informó Diario Occidente, la orden del Gobierno apunta a examinar cada uno de los sistemas de fotodetección que funcionan en las vías del país. El objetivo central es confirmar que los equipos estén debidamente autorizados por las autoridades competentes y que operen bajo condiciones técnicas reguladas.
La revisión también pone la lupa sobre la señalización vial que debe advertir a los conductores sobre la presencia de estos dispositivos. Una cámara sin señalización previa podría derivar en sanciones que los ciudadanos percibirían como injustas, según el mismo lineamiento oficial reportado por el diario.
En Colombia, las cámaras de fotodetección son administradas por alcaldías y gobernaciones, muchas veces en alianza con operadores privados. Estos dispositivos se usan para registrar infracciones como exceder los límites de velocidad, cruzar semáforos en rojo o circular en zonas restringidas.
El marco que regula estos sistemas incluye criterios sobre los lugares donde pueden instalarse, los estándares técnicos de los equipos y los procedimientos para imponer comparendos. Cualquier hallazgo de incumplimiento puede derivar en el retiro del equipo o en la anulación de multas ya cobradas, dependiendo del caso.
La decisión del Gobierno se conoce en un contexto de creciente inconformidad ciudadana por el número de comparendos y por dudas sobre la ubicación y el funcionamiento de algunos dispositivos. Organizaciones de usuarios y veedurías ciudadanas han señalado presuntas irregularidades en la operación de estas cámaras en varias ciudades del país.
A partir de la orden, se espera que las autoridades locales entreguen reportes sobre el estado de cada cámara, incluyendo su autorización, su ubicación y las condiciones de señalización. El Gobierno no entregó en el reporte de Diario Occidente un plazo exacto para la culminación de esa auditoría.
El alcance de la revisión aún no es claro en cuanto a si incluirá únicamente las cámaras nuevas o también las que llevan años operando. Expertos en movilidad consultados en otras ocasiones han recomendado que este tipo de auditorías se hagan de forma periódica para mantener la confianza de los conductores en el sistema.
Para los ciudadanos, el resultado de la revisión podría traducirse en menos comparendos considerados injustificados y en mayor claridad sobre los puntos exactos donde se controla el tránsito. También podría abrir la puerta a la devolución de dinero si se comprueba que una multa fue impuesta con equipos no autorizados o sin señalización adecuada.
La instrucción queda ahora en manos de las autoridades locales y de los organismos de control, que tendrán que cruzar información sobre contratos, permisos y ubicación de los dispositivos. Diario Occidente será una de las fuentes a seguir para conocer los avances y las primeras decisiones derivadas de esta orden.
