El gobierno nacional, encabezado por el presidente Abelardo de la Espriella, evalúa una reforma al esquema de contratación del Programa de Alimentación Escolar (PAE) que, según la propuesta inicial, podría traducirse en un ahorro superior a 170 billones de pesos en los primeros 100 días de ejecución. La cifra fue presentada por Asoblockchain, organización que promueve el uso de tecnologías de registro distribuido en el sector público.
El PAE es uno de los programas sociales con mayor cobertura en el país. Entrega complementos alimentarios a millones de estudiantes de instituciones educativas oficiales y su operación depende, en gran medida, de contratos celebrados entre las entidades territoriales y operadores privados. Cualquier cambio en las reglas de contratación tiene efectos directos sobre la eficiencia del gasto y sobre la calidad del servicio.
La iniciativa plantea incorporar herramientas tecnológicas para rastrear los recursos, verificar entregas y reducir intermediarios. De acuerdo con Asoblockchain, este tipo de pilotos permitiría mayor trazabilidad de los alimentos desde el proveedor hasta la escuela, lo que facilitaría el control de precios, la detección de sobrecostos y la disminución de filtraciones en la cadena de contratación.
En la práctica, el ahorro estimado depende de que el nuevo modelo logre reemplazar esquemas considerados costosos por procesos más ágiles y auditables. Para ello, el piloto debe superar al menos tres desafíos: una supervisión independiente que valide los datos, una estructura de costos competitiva frente a los operadores tradicionales y una capacidad real de innovación dentro de la administración pública.
El anuncio coincide con la intención del gobierno de revisar programas sociales heredados para ajustar su ejecución al nuevo Plan Nacional de Desarrollo. Sectores cercanos al debate han señalado que las reformas en contratación suelen encontrar resistencia en los territorios, donde los operadores actuales y los mandatarios locales tienen intereses creados en los modelos vigentes.
Para los ciudadanos, los efectos serían visibles en dos frentes. El primero, presupuestal: un menor gasto en intermediación liberaría recursos que, en teoría, podrían redirigirse a ampliar cobertura o mejorar la calidad nutricional del programa. El segundo, operativo: una trazabilidad más estricta podría reducir las demoras en la entrega de alimentos, una queja recurrente en zonas rurales.
La propuesta de Asoblockchain aún debe pasar por mesas técnicas con el Ministerio de Educación, la Unidad de Alimentación Escolar y entidades de control como la Contraloría y la Procuraduría. También se requieren pruebas piloto en al menos un departamento antes de cualquier adopción nacional, un paso que suele demandar entre seis y doce meses de implementación.
En el corto plazo, los ojos están puestos sobre los primeros 100 días de gobierno, el plazo que la propia asociación mencionó para dimensionar el impacto fiscal. Si los ahorros se confirman en ese período, el modelo podría convertirse en una referencia para otros programas sociales con esquemas de contratación similares, como la salud pública o la entrega de ayudas humanitarias.
Por ahora, la propuesta permanece en fase de evaluación. El gobierno no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre su adopción, y Asoblockchain continúa socializando los detalles técnicos con actores del sector educativo y financiero. La decisión final dependerá de los resultados del piloto y de la articulación que se logre con las entidades territoriales responsables del PAE.
