El presidente Abelardo de la Espriella firmó la derogatoria de una circular que había expedido el gobierno anterior de Gustavo Petro y que regulaba aspectos de la jornada laboral de las empleadas domésticas en Colombia. Según Pulzo, la norma quedó sin efecto con la nueva disposición del Ejecutivo.
La circular derogada había sido una de las decisiones más discutidas del periodo de Petro, porque buscaba aplicar criterios de jornada y descanso a un sector laboral que en buena parte se rige por acuerdos entre las partes. Críticos y defensores habían polemizado sobre su alcance y su forma, más allá de su contenido.
Con la derogatoria, el gobierno de De la Espriella reabre el debate sobre cómo se regulan las condiciones de trabajo del servicio doméstico en el país. Este segmento emplea a cientos de miles de mujeres, en su mayoría en hogares urbanos, y durante años ha estado cubierto por un régimen especial distinto al de los demás trabajadores formales.
Para las familias empleadoras, el cambio implica volver al esquema anterior, en el que la jornada, los descansos y la remuneración dependen en gran medida de lo pactado entre las partes. Para las trabajadoras, significa que las reglas que la circular pretendía unificar dejan de estar vigentes, aunque el Código Sustantivo del Trabajo y la jurisprudencia siguen aplicando como marco general.
La decisión se conoce en un contexto en el que distintos sectores han pedido al gobierno actual claridad sobre sus prioridades en materia laboral. Sectores sindicales han expresado su preocupación por el retroceso en medidas que, según ellos, buscaban dignificar el trabajo doméstico, mientras que organizaciones de empleadores han valorado el cambio como una vuelta al principio de autonomía entre las partes.
Pulzo, fuente de esta información, no publicó en el extracto consultado los detalles técnicos de la derogatoria ni el número de circular ni la fecha exacta del decreto. Por eso, este artículo se limita a reseñar el hecho y su contexto, sin atribuir contenidos específicos al texto derogado que no hayan sido verificados en otra fuente.
En el debate público pesa, además, el dato estructural: el trabajo doméstico remunerado en Colombia es una de las ocupaciones con menor cobertura de seguridad social y con mayor informalidad. Cualquier cambio normativo en este sector tiene efectos directos sobre los ingresos, la protección y la estabilidad de miles de familias.
Queda pendiente conocer el texto completo de la nueva disposición, su exposición de motivos y si el gobierno expedirá una norma sustitutiva o dejará el punto en manos del diálogo entre empleadores y trabajadoras. También se espera la reacción formal de las centrales obreras y de las agremiaciones del sector.
