Campesinos del Atlántico elevaron un llamado de urgencia al Gobierno Nacional y a la Gobernación departamental por los efectos del Fenómeno de El Niño en sus actividades productivas, según reportó Zona Cero. La comunidad pidió atención inmediata frente a una situación que, de acuerdo con el reclamo, compromete la sostenibilidad de las economías campesinas de la región.
El Atlántico es uno de los departamentos del Caribe colombiano donde la agricultura familiar y la ganadería a pequeña escala dependen en gran medida de las lluvias y del agua disponible en jagüeyes, pozos y distritos de riego. Cuando se presenta un Fenómeno de El Niño, las lluvias se reducen, las temperaturas suben y los suelos pierden humedad, lo que golpea directamente la producción de alimentos y el abastecimiento de agua para consumo humano y animal.
El llamado de los productores pone sobre la mesa dos frentes que suelen resentirse durante estos eventos climáticos. Por un lado, las pérdidas en cultivos de pancoger y comerciales como maíz, yuca, plátano, frutales y pastos. Por el otro, la disminución del agua en reservorios y fuentes superficiales, que obliga a recorrer distancias más largas para el consumo doméstico y para los animales.
Los departamentos de la costa Caribe, incluido el Atlántico, han enfrentado sequías asociadas a El Niño en ciclos recientes, con efectos sobre la seguridad alimentaria, el ingreso rural y la salud de las comunidades. En esos periodos, las autoridades nacionales y departamentales suelen activar planes de contingencia que incluyen entrega de agua, asistencia técnica, créditos blandos y apoyo alimentario para los hogares más afectados.
La petición al Gobierno Nacional se interpreta como un reclamo por la articulación de esos planes con las necesidades concretas de los pequeños productores del departamento. En la práctica, los campesinos piden que la respuesta no se limite a ayudas puntuales, sino que contemple medidas estructurales como la rehabilitación de reservorios, la mejora de sistemas de riego y el acompañamiento técnico para adaptar las siembras a condiciones de menor lluvia.
La Gobernación del Atlántico, por su parte, es la entidad que coordina en el territorio la atención de emergencias y la ejecución de proyectos agropecuarios con recursos propios, del Sistema General de Participaciones y de programas del Ministerio de Agricultura. La comunidad llamó la atención sobre la necesidad de que estas instancias trabajen de forma conjunta y acelerada, en lugar de fragmentar la respuesta entre distintas dependencias.
En lo inmediato, los productores esperan que se Concrete un plan de choque que permita reabrir pozos y jagüeyes, distribuir agua potable y asistir a los hogares que ya perdieron cosechas o que están a punto de hacerlo. Sin esa atención, advierten los propios campesinos, el efecto se trasladará a los precios de los alimentos en los mercados locales y al bolsillo de las familias que dependen de la venta de sus productos.
El fenómeno de El Niño también tiene implicaciones para la ciudad de Barranquilla y su área metropolitana, que se abastecen en buena parte de agua proveniente del departamento. Por eso, cualquier medida que se tome para mitigar la crisis en el campo termina incidiendo en la disponibilidad del recurso para el conjunto de la población atlanticense, lo que refuerza la urgencia del llamado que hicieron los campesinos.
Queda por conocer la respuesta formal del Gobierno Nacional y de la Gobernación frente al SOS campesino. La próxima semana será clave para definir si se instala una mesa de trabajo conjunta, si se asignan recursos extraordinarios y si se concreta un cronograma de entregas de agua y de asistencia técnica en las zonas más afectadas por la sequía.
