La ministra de Relaciones Exteriores, Rosa Villavicencio, cuestionó públicamente la decisión del gobierno de Abelardo de la Espriella de cerrar la embajada de Colombia en Cuba. La canciller consideró que la medida interrumpe una relación de cooperación sostenida en el tiempo entre los dos países, según informó el portal Infobae.
Villavicencio puso en valor el trabajo conjunto en materia de salud, un eje que ha sido central en los vínculos bilaterales desde hace décadas. También recordó la participación cubana en distintos procesos de paz que han involucrado a Colombia, un antecedente que, según la funcionaria, no puede desligarse de la decisión que se acaba de anunciar.
En su intervención, la canciller entregó además detalles sobre el viaje del presidente Gustavo Petro a la isla, realizado poco antes del inicio del nuevo gobierno. Ese desplazamiento, de acuerdo con lo reportado por la fuente, se enmarcó en la agenda de cooperación que ahora quedaría en suspenso con el cierre de la sede diplomática.
El anuncio del cierre de la embajada se produjo como parte de las primeras decisiones de política exterior del gobierno De la Espriella. Con esa medida, el Ejecutivo proyecta una ruptura con la línea diplomática que mantuvo Petro, marcada por una cercanía política con el gobierno cubano y con énfasis en acuerdos sociales y sanitarios.
La decisión tendrá efectos sobre los colombianos residentes en Cuba y sobre los convenios vigentes, entre ellos los acuerdos en formación médica y los intercambios académicos. También puede impactar el acompañamiento cubano a escenarios de diálogo que aún están abiertos en Colombia, según el contexto general de la relación bilateral.
Desde el gobierno De la Espriella, el cierre se justifica como una revisión de prioridades en política exterior y un uso más eficiente de los recursos diplomáticos. La cancillería saliente, en cambio, advierte que la ruptura se produce sin una transición pactada y pone en riesgo programas que tardaron años en consolidarse, reportó Infobae.
La postura de Villavicencio deja ver una fractura visible entre el gobierno que termina y el que comienza en un tema sensible de política exterior. Esa diferencia se suma a otras tensiones propias del empalme entre administraciones y se produce cuando aún hay convenios activos y personal diplomático en funciones.
Queda por verse cómo se concreta el cierre de la embajada y qué sucede con los acuerdos bilaterales en ejecución. Infobae señala que el gobierno entrante no ha precisado un cronograma, mientras que la canciller salida pidió mantener los vínculos de cooperación que, en su criterio, benefician a los ciudadanos colombianos.
El episodio reabre el debate sobre el papel de Cuba en la política exterior colombiana y sobre el alcance del giro diplomático que propone el gobierno De la Espriella. Organizaciones sociales y académicas suelen recordar la contribución cubana a la formación de profesionales de salud y al acompañamiento en escenarios de diálogo, un antecedente que ahora queda en entredicho.
