Según el directivo sindical citado por la fuente, la canciller Laura Villavicencio se vinculó al sindicato antes de llegar a la cabeza de la Cancillería. El extracto no precisa el nombre de la organización ni la fecha exacta de la afiliación, pero asegura que la funcionaria ya hacía parte del gremio cuando fue designada en el cargo.
La información sale a la luz en pleno proceso de empalme entre el gobierno saliente y el equipo de Abelardo de la Espriella, que inició esta semana en Bogotá. El empalme reúne a delegados de ambas administraciones para revisar el estado de las entidades, los proyectos en curso y los nombramientos pendientes.
Los sindicatos del Ministerio de Relaciones Exteriores agrupan a funcionarios de carrera y a trabajadores oficiales de la entidad. Por ley, los servidores públicos tienen derecho a asociarse y a afiliarse a organizaciones sindicales, y la propia Cancillería suele ser escenario de negociaciones colectivas periódicas.
En la práctica, los ministros y altos directivos del Estado pueden afiliarse a un sindicato, aunque la ley prohíbe a los funcionarios de libre nombramiento y dirección participar en la negociación colectiva que afecte a sus propios subordinados. Esa distinción es la que ahora queda en el centro del debate.
La revelación prendió las alarmas del empalme porque la Cancillería es una de las carteras con mayor cantidad de empleados de carrera en el servicio exterior. Cualquier decisión sobre plantas, traslados o reorganización interna pasa por la mesa de concertación con los sindicatos del sector.
Desde el entorno del nuevo gobierno, el episodio se lee como una señal para revisar la independencia con la que se llevarán las relaciones laborales dentro de la Cancillería. Voceros del empalme consultados por la fuente pidieron verificar la fecha exacta de la afiliación antes de tomar decisiones.
El directivo sindical aseguró que la afiliación es legal y que la misma se produjo cuando Villavicencio aún no ocupaba un cargo de dirección. Subrayó que no existe inhabilidad alguna para que un ciudadano, antes de ser nombrado, decida vincularse a una organización de trabajadores.
El caso queda ahora en manos del equipo empalmador y de la propia Cancillería, que deberá pronunciarse sobre la permanencia o no de la funcionaria al frente de la cartera. Hasta el momento, ni el Ministerio de Relaciones Exteriores ni la Presidencia emitieron un comunicado oficial sobre el tema.
Por ahora, lo que está claro es que el empalme del gobierno de Abelardo de la Espriella arrancó con una alerta sindical. El proceso seguirá esta semana con reuniones técnicas por cada ministerio, y se espera que en los próximos días se conozcan más detalles sobre la situación de la canciller.
