La Cancillería colombiana, bajo la administración de Gustavo Petro, emitió una comunicación en la que cuestiona una decisión del presidente Abelardo de la Espriella que, según el gobierno saliente, generaría inconvenientes a ciudadanos colombianos en territorio europeo. La dependencia calificó la determinación como “un mensaje desacertado”, según reportó Infobae.
De acuerdo con el medio citado, la ceremonia prevista para el 7 de agosto fue el detonante de la controversia. Varias delegaciones europeas elevaron consultas formales y pidieron aclaraciones por escrito y por vía telefónica, tras notar la ausencia de invitaciones para ese acto, según consta en un memorando interno al que tuvo acceso la fuente.
El episodio pone en relieve el papel de la Cancillería como canal de comunicación diplomática. Esa cartera se encarga de articular las relaciones con Estados extranjeros y de representar al país ante la comunidad internacional, por lo que sus pronunciamientos suelen tener peso en la percepción que otros gobiernos se forman sobre Colombia.
La queja diplomática europea se produjo por la falta de invitaciones a la ceremonia del 7 de agosto. La Cancillería registró solicitudes formales de aclaración, lo que sugiere que delegaciones acreditadas en el país o en el exterior consideraron que el gesto protocolario afectaba sus relaciones bilaterales con Colombia.
El gobierno de Petro sostuvo que la determinación de De la Espriella tendría repercusiones concretas para los connacionales que se encuentran en Europa. Aunque no se detallaron casos específicos en el extracto disponible, la advertencia apunta a eventuales restricciones o demoras en trámites consulares y de movilidad.
El cruce de mensajes ocurre en un contexto de transición política en Colombia. Mientras Gustavo Petro concluye su mandato, Abelardo de la Espriella empieza a ejercer funciones como presidente, lo que suele implicar el envío de saludos oficiales y la organización de actos protocolarios con representantes extranjeros.
Hasta el momento, según lo consignado por Infobae, no se conocieron reacciones de gobiernos europeos de forma pública. Las gestiones habrían sido canalizadas por la vía diplomática formal, mediante notas y llamadas, lo que es habitual cuando un país percibe una omisión protocolaria significativa.
Queda por verse si el gobierno entrante de De la Espriella emite una respuesta pública o si la Cancillería actual entrega más detalles sobre el contenido del memorando interno. La situación reabre el debate sobre cómo se gestionan los actos oficiales en períodos de traspaso presidencial.
