Carlos Carrillo, quien dirigió la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres hasta hace pocos meses, lanzó una crítica directa contra el presidente electo Abelardo de la Espriella. La razón fue una declaración del próximo jefe de Estado en la que calificó al islam como una amenaza, según reportó Infobae.
El exfuncionario preguntó públicamente cuándo se disculpará De la Espriella ante los fieles de esa religión. Con esa frase, Carrillo puso el foco en el lenguaje usado por el próximo gobierno y en el efecto que puede tener sobre comunidades religiosas en Colombia.
La Ungrd es la entidad encargada de coordinar la respuesta ante emergencias y desastres naturales en el país. Su dirección ha sido vista como un cargo técnico, pero también político, por la cercanía con el presidente de turno. Por eso, las opiniones de sus exdirectores suelen tener peso en la conversación pública.
El cruce se produce en un momento sensible. De la Espriella se alista para posesionarse como presidente de Colombia y ha venido fijando posturas en distintos frentes. Sus declaraciones sobre religiones extranjeras activan un debate que mezcla libertad de culto, política exterior y cohesión social.
En Colombia, la libertad religiosa está protegida por la Constitución de 1991. El país reconoce el derecho de cada persona a profesar su fe y a difundirla, siempre dentro del respeto a la ley. Declaraciones que señalen a una religión como amenaza suelen generar reacciones de líderes espirituales y defensores de derechos humanos.
La comunidad musulmana en Colombia es minoritaria, pero está organizada. Cuenta con mezquitas en ciudades como Bogotá, Medellín, Maicao y Barranquilla. Sus voceros suelen reaccionar cuando surgen señalamientos públicos contra su fe, pidiendo respeto y aclaraciones.
El episodio deja en evidencia que el próximo gobierno deberá manejar con cuidado temas sensibles como la religión y la migración. Sectores cercanos a De la Espriella han defendido sus declaraciones como alertas legítimas. Otros actores políticos y sociales han pedido moderación en el discurso público.
Por ahora, no se conoce una respuesta oficial del presidente electo ni de su equipo de empalme sobre la solicitud de Carrillo. Queda por verse si habrá una retractación pública, una aclaración o un silencio que deje abierta la polémica hasta después de la posesión.
