Carlos Carrillo, exdirector de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), elevó una crítica pública al presidente Abelardo de la Espriella por el préstamo que el Gobierno nacional gestiona ante el Banco Mundial para atender la emergencia derivada del terremoto que sacudió al país en días recientes. La observación la hizo durante una réplica al exmandatario Andrés Pastrana, según reporta Infobae.
Para sustentar su cuestionamiento, Carrillo trajo a colación un episodio de 1999, cuando ocurrió el terremoto de Armenia. En esa emergencia, la entonces primera dama tuvo que encabezar una colecta pública para conseguir recursos, una imagen que Carrillo usó para contrastar con la decisión actual de acudir a un organismo multilateral. Su pregunta retórica fue directa: si se puede acudir al Banco Mundial, ¿para qué una colecta de la primera dama?
El exdirector recordó el papel que jugó la Ungrd, o su antecesora, en la atención del terremoto de Armenia, uno de los desastres naturales más recordados en la historia reciente de Colombia. Ese evento dejó miles de damnificados en el Eje Cafetero y requirió un esfuerzo nacional de reconstrucción que tomó varios años. Carrillo señaló que la respuesta de entonces se hizo con menos recursos técnicos y financieros que los disponibles hoy.
La crítica se inscribe en un debate más amplio sobre la capacidad del Estado colombiano para financiar la atención de emergencias. La Ungrd es la entidad encargada de coordinar la respuesta institucional ante desastres y de articular con cooperantes internacionales la consecución de recursos extraordinarios. En los últimos años, esa dependencia ha estado en el centro de controversies por su manejo presupuestal.
El préstamo al Banco Mundial, cuya gestión menciona Infobae, se suma a otras líneas de cooperación internacional que suele activar Colombia frente a catástrofes de gran escala. El país ha recurrido en el pasado reciente a créditos de organismos multilaterales para atender emergencias invernales, reconstrucción vial y programas de vivienda para damnificados. La diferencia, según el señalamiento de Carrillo, es el tono de la decisión.
Para los ciudadanos, el punto central es de dónde saldrán los recursos para reconstruir las zonas afectadas por el reciente terremoto. Las colectas ciudadanas, como la de 1999, suelen recaudarse cuando las instituciones públicas no logran cubrir la totalidad de la emergencia. Que el Gobierno opte por un crédito multilateral puede interpretarse como un reconocimiento de la magnitud del daño o como una dependencia financiera del exterior, dependiendo del observador.
La réplica de Carrillo también deja ver que la atención del desastre no es solo un asunto técnico sino político. Pastrana, mencionado en la misma intervención, representa un sector que suele pedir mayor articulación internacional. Carrillo, en cambio, privilegió resaltar que Colombia ya cuenta con institucionalidad propia para responder a estas crisis y que la sola gestión del crédito puede resultar contradictoria frente al esfuerzo simbólico de una colecta.
Por ahora, el Gobierno no ha respondido de forma pública a la crítica de Carrillo según la información disponible. Queda pendiente conocer los términos del préstamo solicitado al Banco Mundial: monto, plazo, condiciones y rubros específicos. También está por verse cómo se articulará ese dinero con el presupuesto ordinario de la Ungrd y con los aportes de otras entidades del Estado.
