Carlos Carrillo, exdirector de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), dirigió señalamientos directos contra el presidente Abelardo de la Espriella en una declaración recogida por Infobae. Lo llamó “lavaperros de la mafia”, una expresión que en el lenguaje coloquial colombiano alude a personas que defienden o encubren a grupos al margen de la ley.
En la misma intervención, Carrillo puso en duda la capacidad del actual Gobierno para ejecutar su programa. Afirmó que la administración de De la Espriella no podrá “destripar a media Colombia”, en una frase que parece referirse a posibles reformas estructurales en distintas regiones del país.
El exdirector también trajo a colación los resultados de las recientes elecciones presidenciales. Recordó que más de 12 millones de personas sufragaron por el excandidato Iván Cepeda, de la izquierda, una cifra que, según Carrillo, demuestra la fortaleza de ese sector político y limita el margen de maniobra del nuevo Gobierno.
La Ungrd es la entidad estatal encargada de coordinar la respuesta frente a emergencias y desastres naturales en Colombia. Carrillo fue su director, un cargo de alto perfil por la magnitud de los recursos que maneja la unidad y por su papel en la atención de crisis como inundaciones, deslizamientos y temporadas de lluvias.
Las declaraciones se producen en un contexto de alta polarización política en el país, apenas iniciado el período presidencial de De la la Espriella. Las críticas desde distintos sectores hacia el nuevo Gobierno no se han hecho esperar, tanto por temas de gobernabilidad como por el rumbo de las reformas que se avecinan.
El uso de un lenguaje tan directo, con calificativos personales, marca el tono del debate político que se anticipa en Colombia para los próximos meses. Sectores cercanos al Gobierno y voces de oposición evalúan la capacidad del Ejecutivo para sostener sus propuestas frente a un Congreso diverso y una ciudadanía fragmentada electoralmente.
La mención de Cepeda y sus 12 millones de votantes introduce un elemento adicional al debate: el peso de la oposición en las urnas. La izquierda, que llevó a Cepeda como candidato, se convierte así en un actor clave de fiscalización y de movilización ciudadana frente a las decisiones del nuevo Gobierno.
Por ahora, desde la Casa de Nariño no se conoce una respuesta oficial a los señalamientos de Carrillo. El episodio deja instalada la pregunta sobre cómo se desenvolverá la relación entre el Gobierno de De la Espriella y los críticos de su gestión, en especial quienes vienen de entidades técnicas o políticas del Estado.
La ciudadanía observa el comienzo de un Gobierno que enfrenta el reto de ejecutar su plan de gobierno en medio de cuestionamientos públicos como los de Carrillo. Queda pendiente si el Ejecutivo responderá a las críticas y de qué manera buscará ampliar su base política para sostener sus iniciativas.
