Carolina Corcho, exministra de Salud durante el gobierno de Gustavo Petro, reconoció públicamente la victoria de Abelardo de la Espriella en las elecciones presidenciales. Sus declaraciones, recogidas por Infobae, marcan un giro en la postura de sectores del petrismo que habían mantenido distancia frente al resultado electoral.
Corcho planteó la necesidad de realizar un congreso fundacional como punto de partida para reorganizar a la oposición. La propuesta busca definir una estructura unificada que permita actuar de manera coordinada frente al nuevo gobierno, en lugar de mantener la fragmentación que, según sectores críticos, dificultó la respuesta durante la campaña.
Como parte de esa reorganización, la exministra propuso promover una afiliación masiva a una plataforma política común. El llamado apunta a consolidar una base de simpatizantes que respalde las acciones de veeduría y movilización previstas para los próximos cuatro años.
La exministra insistió en que la oposición debe priorizar la defensa de las reformas sociales impulsadas durante el gobierno saliente. En particular, mencionó la necesidad de proteger los avances en salud, pensiones y derechos laborales, temas que fueron ejes de su gestión en el Ministerio.
Otro componente central de la propuesta es la vigilancia a la gestión del próximo gobierno. Corcho señaló que la oposición debe ejercer control ciudadano sobre las decisiones de Abelardo de la Espriella, especialmente en áreas sensibles como la salud pública y la política social.
La frase “fuimos derrotados”, pronunciada por Corcho, fue interpretada como una aceptación tácita del triunfo del candidato electo. Hasta ahora, sectores del petrismo habían cuestionado los resultados o evitado pronunciarse de manera directa sobre la victoria del contendiente.
El reconocimiento de Corcho se produce en un contexto de reorganización interna de las fuerzas políticas que apoyaron a Gustavo Petro. Diversas corrientes han debatido si mantener una oposición frontal o buscar espacios de diálogo con el nuevo gobierno.
Desde la óptica ciudadana, el llamado a un congreso fundacional abre interrogantes sobre la representatividad del proceso. Una afiliación masiva implica un ejercicio de movilización política en un momento en que la atención pública se concentra en la transición hacia el nuevo gobierno.
Por ahora, no se conoce una fecha para la realización del congreso ni los mecanismos concretos de afiliación propuestos. La viabilidad de la iniciativa dependerá de la capacidad de convocatoria de Corcho y de otros líderes del petrismo que se sumen al llamado.
El próximo gobierno de Abelardo de la Espriella asumirá el mando en medio de una oposición que comienza a articularse. El tono de la propuesta de Corcho sugiere una estrategia de confrontación basada en la defensa de derechos sociales y en la fiscalización de la gestión pública.
