Una comunicación de 12 páginas, firmada bajo el seudónimo de ‘Walter Mendoza’, fue enviada al presidente Abelardo de la Espriella y abrió una fractura al interior de la Coordinadora Nacional del Ejército Bolivariano (Cneb). El hecho fue reportado por Infobae, que tuvo acceso al documento y a las reacciones internas.
Según la información publicada por Infobae, varios integrantes del grupo armado afirmaron que no fueron consultados antes del envío de la carta. Para esos miembros, la misiva constituyó una decisión personal del líder guerrillero y no una postura colectiva de la organización. Esa diferencia de percepciones es la que encendió la discusión interna.
La Cneb es una estructura que se desprendió de las antiguas Farc y opera como una de las llamadas disidencias del conflicto armado colombiano. Su actividad se concentra en zonas del sur y occidente del país, donde ha mantenido presencia armada, negociaciones parciales con el Estado y disputas internas por el control territorial y la línea política.
El alcance del documento, de 12 páginas, y el hecho de que el destinatario sea directamente el jefe de Estado elevan el perfil del mensaje. Dirigirse al presidente por fuera de una mesa pública de diálogo le da a la carta un carácter unilateral, lo que explica las quejas de quienes sostienen que no se discutió el contenido ni el procedimiento.
Para el Gobierno nacional, este tipo de comunicaciones representa un canal directo con un grupo armado que aún mantiene capacidad operativa. La respuesta o el silencio del Ejecutivo frente al documento será leída como una señal política, tanto por las disidencias como por los sectores que piden claridad sobre el rumbo de los acercamientos.
La controversia interna expone las tensiones que han marcado a las disidencias desde su separación del proceso de paz de 2016. Las disputas entre facciones suelen girar alrededor de tres ejes: la conveniencia de negociar, el grado de autonomía de cada frente y el liderazgo de quienes hablan en nombre de toda la estructura.
En lo inmediato, el episodio deja abiertas varias preguntas. No está claro si la carta refleja una posición mayoritaria dentro de la Cneb ni cuál será la reacción formal del grupo frente a las críticas internas. Tampoco se conoce, hasta ahora, una respuesta oficial del Gobierno sobre el contenido del documento.
El caso muestra que, más allá del contenido de la misiva, el problema central está en el método. Cuando un líder armado habla a nombre de una organización sin consenso, las consecuencias políticas se mezclan con las militares, y eso suele traducirse en movimientos dentro del grupo y en nuevas lecturas desde el Estado.
