EL TIEMPO conoció una aclaración presentada por la Cancillería y un oficio enviado por la Imprenta Nacional a la Casa de la Moneda que abren nuevos interrogantes sobre la producción y entrega de pasaportes en Colombia. La Imprenta ordenó suspender los despachos provenientes de Portugal, según los documentos revisados por ese diario.
El país atraviesa desde hace meses una contingencia en la expedición de pasaportes, derivada del escándalo de corrupción en la Imprenta Nacional y de la suspensión del contrato con Thomas Greg & Sons. Esa situación llevó al gobierno a buscar alternativas internacionales para garantizar la producción del documento, incluida la impresión en una casa impresora portuguesa mientras se resolvía el esquema interno.
Con la suspensión de los despachos desde Portugal, la Imprenta Nacional queda como responsable principal de la fabricación de las libretas, tarea que venía adelantando con apoyo de la Casa de la Moneda. La Imprenta argumenta que la decisión responde a criterios técnicos y de control sobre la cadena de producción, según el oficio conocido por EL TIEMPO.
En paralelo, la Cancillería prepara un nuevo trámite contractual que, según lo informado por el diario, tomaría alrededor de tres meses. Ese proceso estaría orientado a definir cómo se elaborarán los pasaportes en el futuro inmediato y qué entidad asumirá la operación, en un esquema que podría sustituir el modelo vigente hasta la crisis.
La medida afecta de forma directa a los ciudadanos que requieren el documento para viajes internacionales. Quienes tenían citas programadas deben estar atentos a los canales oficiales de la Cancillería y de la Imprenta, ya que los tiempos de entrega y la logística de distribución pueden modificarse mientras se concreta el nuevo esquema.
Desde lo institucional, el caso puso en evidencia las vulnerabilidades del modelo de producción de un documento esencial. La intervención de la Imprenta, la participación temporal de Portugal y la posible apertura de un nuevo proceso contractual reflejan la magnitud del ajuste que enfrenta el Estado para recuperar la normalidad en la expedición de pasaportes.
El expediente documentado por EL TIEMPO deja varias preguntas abiertas: los motivos puntuales de la suspensión de los despachos portugueses, el alcance del nuevo proceso contractual que alista la Cancillería y el papel que jugará la Casa de la Moneda en la transición. También está por definirse si el esquema final mantendrá la producción nacional o si volverá a recurrirse a un aliado externo.
En las próximas semanas se esperan definiciones tanto de la Imprenta como de la Cancillería. Mientras tanto, la recomendación para los usuarios es verificar el estado de su cita en los portales oficiales y evitar intermediarios, en un proceso que continúa bajo observación ciudadana y de los organismos de control.
