El manifiesto fue divulgado por el sector identificado como centro político, a pocos días de la segunda vuelta presidencial, según reportó El Colombiano. En el documento, los firmantes le solicitan de manera directa al candidato Abelardo de la Espriella que renuncie a la ciudadanía estadounidense que, según señalan, lo vincularía a otra nación.
Entre los firmantes aparecen nombres como Cecilia López, Ocampo y Oviedo, según el extracto publicado por El Colombiano. El grupo se presenta como una expresión del centro y aprovecha la cercanía de la segunda vuelta para hacer públicos sus planteamientos, en un momento en que las definiciones electorales suelen pesar sobre la opinión pública.
La petición se inscribe en un debate de larga data en Colombia sobre la doble nacionalidad y el ejercicio de cargos públicos. La Constitución de 1991 permite la doble nacionalidad, y desde entonces distintos actores políticos han discutido si quienes aspiran a la Presidencia deberían mantener vínculos formales con otros Estados.
El pedido añade un elemento nuevo a la campaña de cara a la segunda vuelta, donde las alianzas y los respaldos de sectores independientes suelen ser determinantes. El centro político, históricamente fragmentado en Colombia, ha intentado en las últimas décadas ocupar un espacio entre los polos tradicionales y los movimientos independientes.
Para los firmantes, según El Colombiano, la solicitud responde a la necesidad de que el próximo presidente concentre sus vínculos institucionales exclusivamente en Colombia. El argumento central apunta a la coherencia entre la representación nacional y los compromisos formales de ciudadanía que mantenga el aspirante.
El extracto difundido por El Colombiano no detalla las razones jurídicas específicas esgrimidas por los firmantes ni menciona si el candidato Abelardo de la Espriella respondió al manifiesto. Tampoco precisa si la petición se limita a la campaña o si se extendería a un eventual ejercicio del cargo.
Más allá del aspecto legal, el debate toca un punto sensible para el electorado. La ciudadanía implica obligaciones como el pago de impuestos y el sometimiento a la jurisdicción del país que la otorga, aspectos que suelen aparecer en el debate cuando se analiza la idoneidad de un candidato.
En las últimas semanas, el centro político ha intentado consolidar un mensaje propio frente a los candidatos que pasan a segunda vuelta. Manifiestos como este se han convertido en una herramienta habitual para fijar posiciones públicas y presionar a los aspirantes sobre temas sensibles.
Por ahora, la campaña de la segunda vuelta queda con un nuevo frente de discusión abierto. Queda por ver si otros sectores se suman al pedido, si la candidatura responde formalmente y si el tema gana peso en la agenda de los medios durante las semanas previas a la elección.
