El Pacto Histórico confirmó que sus representantes no asistirán a la ceremonia de posesión del presidente electo Abelardo de la Espriella. La ausencia replica, según la fuente, una decisión que el Centro Democrático había tomado hace 12 años en una situación comparable.
Hace 12 años, el Centro Democrático optó por no acudir a la posesión de Juan Manuel Santos como presidente de Colombia. Esa movida se convirtió en un antecedente citado hoy por quienes defienden el ausentismo del Pacto Histórico como una forma legítima de protesta política.
La decisión del Pacto Histórico se inscribe en la tradición colombiana de utilizar la ceremonia de transmisión presidencial como escenario de oposición. Asistir o no a la juramentación es leído, en la política nacional, como un mensaje sobre la legitimidad que la oposición concede al nuevo mandato.
Para los ciudadanos, el gesto tiene un valor principalmente simbólico. Las ceremonias de posesión son eventos protocolarios donde se formaliza el relevo de mando ante las altas cortes, el cuerpo diplomático y los representantes del Estado.
El precedente del Centro Democrático ocurrió en un contexto de alta polarización, durante la segunda posesión de Santos. La colectividad, dirigida entonces por Álvaro Uribe, ya había sido la principal fuerza de oposición a los diálogos de La Habana y al proceso de paz con las Farc.
En esta oportunidad, la bancada del Pacto argumenta que la ausencia busca marcar distancia con la línea política del nuevo gobierno. La fuente no detalla las razones específicas más allá del paralelo histórico con el uribismo.
La noticia ocurre en un momento en que la opinión pública sigue ajustándose al resultado electoral que dio como ganador a De la Espriella. Las reacciones de los partidos definen el tono del primer día del nuevo mandato.
Lo que queda pendiente es si la ausencia se limitará a la ceremonia o si se extenderá a otras instancias del gobierno entrante, como las comisiones de empalme o las reuniones con bancadas en el Congreso.
Según la fuente, el antecedente más cercano es el del Centro Democrático en 2013, una comparación que las dos colectividades han utilizado para justificar o para criticar la misma práctica, dependiendo del bando desde el que se lea.
