El Centro Democrático entregó su versión sobre la negativa de admitir al presidente electo Abelardo de la Espriella dentro de sus filas. Según el extracto publicado por Infobae, la colectividad negó haber bloqueado el ingreso del entonces precandidato y explicó los motivos de la decisión.
La colectividad, fundada en 2013 tras la salida de Álvaro Uribe del Partido Liberal, es una de las fuerzas políticas más importantes de la derecha colombiana. Su estructura gira en torno a la figura del expresidente, hoy condenado en primera instancia por la justicia y con procesos vigentes en la Corte Suprema de Justicia.
En el pronunciamiento, el partido salió en defensa de Uribe. La organización aseguró que durante su trayectoria política el exmandatario nunca ha “hecho trampa”. Con esa expresión, la dirección buscó desligar al líder natural de cualquier actuación irregular en los procesos internos de selección de candidatos.
La controversia se origina en torno al ingreso de Abelardo de la Espriella a la colectividad. Abogado de formación y figura cercana al uribismo desde hace años, De la Espriella compitió por la candidatura presidencial y terminó consagrado como presidente electo de Colombia, cargo que asumirá el 7 de agosto de 2026.
El episodio se inscribe en un contexto de reconfiguración del mapa político de la derecha. Con el cierre del ciclo electoral y la salida de varias figuras históricas, los partidos tradicionales debaten cómo reorganizar sus filas de cara al nuevo periodo. El Centro Democrático enfrenta, además, el desafío de mantener su cohesión interna tras los procesos judiciales que pesan sobre su fundador.
Para la ciudadanía, el hecho resulta relevante porque muestra las tensiones que atravesaron las alianzas y los movimientos internos durante la campaña. Los acuerdos y las decisiones de afiliación terminaron definiendo rutas políticas que hoy se reflejan en la composición del nuevo gobierno.
En su comunicado, según Infobae, el Centro Democrático también defendió la transparencia de sus procesos de selección. La colectividad insistió en que la negativa a aceptar precandidaturas se ajusta a los reglamentos internos y no responde a cálculos políticos por fuera de la ley.
Queda por ver cómo se desenvolverá la relación entre el presidente electo y la bancada uribista en el Congreso. Las votaciones legislativas de los próximos meses pondrán a prueba la coordinación entre el Ejecutivo y un partido que cuenta con representación en ambas cámaras y que suele actuar como bloque disciplinado.
La fuente Infobae consignó la versión oficial del partido. El alcance de las declaraciones y eventuales reacciones del entorno de De la Espriella o de otros sectores del uribismo se conocerán en los próximos días.
