El excandidato presidencial Iván Cepeda expresó este lunes su rechazo a la reciente decisión del gobierno de Abelardo de la Espriella de dar por terminada la figura del alto comisionado para la paz. Según el político, el movimiento representa un retroceso en los esfuerzos de diálogo que el país ha sostenido durante décadas con distintos actores del conflicto y con sectores afectados por la violencia.
La Consejería o Alta Consejería para la Paz ha sido una dependencia clave dentro del Ejecutivo colombiano. Su función ha sido servir de puente entre el gobierno nacional, los grupos armados que han buscado negociar, las víctimas del conflicto y la sociedad civil. A lo largo de distintos gobiernos, esta oficina ha coordinado mesas de conversación, ha recibido delegaciones internacionales y ha canalizado propuestas de paz surgidas desde las regiones.
Cepeda, quien ha sido una de las voces más visibles del Pacto Histórico y figura central en los debates sobre la salida negociada al conflicto, afirmó que con esta determinación el presidente se convierte en "el mayor enemigo de Colombia". La frase, reproducida por Notimérica, refleja la tensión política que ha marcado la relación entre el actual gobierno y los sectores que defienden la negociación como camino para superar la violencia.
La eliminación de esta estructura institucional preocupa a organizaciones de víctimas, a sectores académicos y a voceros de comunidades que han participado en procesos de paz. Para esos actores, la Consejería ha sido un punto de contacto estable que permitía mantener abierta la comunicación, incluso cuando las mesas formales permanecían suspendidas o congeladas. Su desaparición podría dejar sin interlocución directa a quienes dependen de estos canales para hacer llegar sus peticiones al Ejecutivo.
En el plano político, la decisión también genera interrogantes sobre la estrategia del gobierno frente a los grupos armados ilegales que aún operan en distintas regiones del país. Colombia enfrenta una persistente situación de violencia asociada al narcotráfico, a disidencias, al ELN y a otras estructuras criminales. La ausencia de una oficina dedicada exclusivamente a la paz plantea dudas sobre cómo se articularán eventuales acercamientos o cuáles serán los nuevos interlocutores oficiales para estos temas.
Desde el gobierno no se conocen, según la fuente citada, los argumentos oficiales para justificar la medida ni los planes para reemplazarla con otra estructura. El Ejecutivo tampoco ha detallado si las funciones serán absorbidas por otro ministerio o si simplemente quedarán a cargo del despacho presidencial. Esa falta de información ha incrementado la incertidumbre entre quienes trabajan en iniciativas de construcción de paz en los territorios.
Para la ciudadanía, el impacto puede sentirse en la atención a las víctimas y en la continuidad de programas que dependían de la Consejería. Iniciativas de reintegración, de acompañamiento psicosocial y de seguimiento a acuerdos locales podrían quedar sin una entidad rectora clara. En muchas regiones, la presencia institucional del Estado depende justamente de estas oficinas especializadas para llegar a zonas donde la oferta pública es escasa.
El episodio se suma a la polarización que ha rodeado al gobierno de De la Espriella desde su llegada al poder. Sectores de oposición han señalado que varias decisiones recientes apuntan a un giro en el enfoque de seguridad y de diálogo. Mientras tanto, la fuente consultada registra que Cepeda ha pedido a la opinión pública y a las organizaciones nacionales e internacionales estar atentas a lo que considera un debilitamiento deliberado de la arquitectura de paz del Estado colombiano.
Queda por verse si el gobierno presentará una nueva hoja de ruta en materia de paz o si la supresión de la Consejería se convierte en una decisión definitiva. Organizaciones sociales y partidos políticos ya han anunciado que solicitarán explicaciones al Ejecutivo y que evaluarán posibles acciones jurídicas o políticas para revertir la medida. La discusión, según los analistas consultados por distintos medios, apenas comienza.
