Según reportó Notimérica, Iván Cepeda formuló una nueva solicitud pública al presidente electo Abelardo de la Espriella para que renuncie a su ciudadanía estadounidense antes de asumir el cargo. El pedido reitera una exigencia que el ex candidato ya había planteado en semanas anteriores, en medio de la transición hacia el nuevo gobierno.
La controversia gira en torno al artículo 43 de la Constitución Política de Colombia, que establece que los nacionales por nacimiento no pueden ser privados de la nacionalidad. Para quienes adquieren una segunda ciudadanía, la norma abre un debate interpretativo sobre si esa doble condición es compatible con el ejercicio de la Presidencia de la República, cargo reservado por la Carta a colombianos por nacimiento.
De la Espriella ha sido cuestionado en distintos escenarios por este tema desde que se confirmó su triunfo en las urnas. Su biografía pública registra vínculos con Estados Unidos, país donde habría residido durante buena parte de su vida profesional, lo que alimenta la duda sobre si conserva o no la nacionalidad estadounidense de manera paralela a la colombiana.
Cepeda argumenta que la legitimidad del próximo gobierno depende de que el presidente electo despeje cualquier incompatibilidad antes de la fecha de posesión. Para sectores cercanos al ex candidato, una eventual doble nacionalidad representaría un conflicto de intereses y un problema de representación frente a una Nación cuya Constitución solo admite un jefe de Estado nacido en Colombia.
El debate no es nuevo en la política colombiana. Casos como el de Juan Manuel Santos, quien tras una modificación legal resolvió su situación con respecto a una nacionalidad que le atribuían en otro país, muestran que el tema ha sido recurrente en las transiciones de mando. La diferencia ahora es que la exigencia llega en plena etapa de empalme y a pocas semanas de la ceremonia de posesión.
Para los ciudadanos, la discusión tiene efectos prácticos en la percepción de independencia del próximo gobierno frente a potencias extranjeras. También pone en juego la confianza en las instituciones, pues la mayoría de los analistas coinciden en que la claridad sobre las condiciones de elegibilidad debe resolverse antes, y no después, de iniciado el mandato.
Desde el entorno de De la Espriella, hasta el momento no se ha informado de una respuesta formal al nuevo requerimiento de Cepeda. El silencio, o la decisión de renunciar a la ciudadanía estadounidense, marcarán el tono del arranque del nuevo periodo presidencial y la manera como la oposición y la opinión pública reciban al gobierno entrante.
El calendario queda como variable clave: si la posesión se mantiene en la fecha prevista, todavía hay margen para que el presidente electo acredite su situación de nacionalidad. De lo contrario, la solicitud de Cepeda podría convertirse en uno de los primeros litigios políticos y jurídicos del nuevo gobierno, con impacto sobre la agenda de los primeros cien días.
