El banco Citi, una de las principales entidades financieras del mundo, sostuvo que el problema fiscal de Colombia no es el volumen del endeudamiento, sino la viabilidad política del ajuste. Según el análisis publicado por Revista Semana, la deuda se ubica cerca del 60 % del Producto Interno Bruto, una cota que el banco considera todavía administrable.
El reporte desglosa la distinción que hace Citi entre dos planos distintos. Por un lado, el indicador de deuda frente al PIB, que mide el tamaño del pasivo del Estado en relación con la economía. Por el otro, la dinámica de ingresos y gastos, que define si el país necesita nuevos impuestos, recortes o reformas para mantener ese indicador bajo control en los próximos años.
Colombia atraviesa desde hace varias décadas ciclos recurrentes de déficit fiscal. Gobiernos de distinto signo han intentado reformas tributarias y ajustes al gasto con resultados desiguales, en buena parte por la resistencia del Congreso y de sectores que se oponen a cambios en impuestos o pensiones.
La deuda pública colombiana ha subido de forma sostenida desde la pandemia, cuando el país debió gastar más para atender la emergencia sanitaria y sostener la economía. Agencias calificadoras han mantenido la nota crediticia, aunque han llamado la atención sobre la velocidad del crecimiento del pasivo.
Para los ciudadanos, las decisiones sobre ajuste fiscal tienen efectos directos. Una reforma tributaria exitosa puede traducirse en nuevos gravámenes o eliminación de exenciones. Un ajuste por el lado del gasto puede afectar la inversión en salud, educación o infraestructura. La deuda, a su vez, condiciona la capacidad del Estado para responder ante futuras crisis.
La advertencia de Citi se enfoca en el papel del Congreso como llave del ajuste. Sin mayorías estables ni acuerdos políticos, las reformas estructurales tienden a quedarse en el debate. Esa es la señal que el banco lee como el principal factor de riesgo para la sostenibilidad fiscal.
El Ministerio de Hacienda suele ser el encargado de presentar al Legislativo los proyectos de ajuste. En los últimos años, esa cartera ha combinado propuestas de ingresos con recortes en algunos rubros del gasto. La negociación con las comisiones económicas del Congreso ha sido determinante para definir qué tanto avanza cada iniciativa.
Según Revista Semana, Citi también subraya que el margen actual permite actuar con tiempo. La deuda cercana al 60 % del PIB no obliga a un ajuste inmediato, pero la ventana para hacerlo sin sobresaltos se acorta si las decisiones se postergan. El banco advierte que la política, más que las cifras, marcará el rumbo fiscal del país en los próximos años.
