El presidente Abelardo De la Espriella decidió tomar en sus manos la revisión de las hojas de vida de quienes aspiran a cargos en su gobierno. El anuncio lo registró Prensa Mercosur, que destacó la intervención directa del Mandatario en un proceso que normalmente delegan las oficinas de talento humano o las altas consejerías. Con esa movida, la Casa de Nariño busca recuperar el control sobre los nombramientos en medio de un remezón interno.
La decisión llega después de varias salidas de funcionarios en las últimas semanas. Las dimisiones y relevos golpearon la estabilidad de varias carteras y abrieron dudas sobre la cohesión del equipo presidencial. En respuesta, De la Espriella resolvió centralizar la selección, un giro que aleja la decisión de los ministerios y la concentra en el despacho presidencial.
Según la fuente, el Presidente fijó cuatro criterios para escoger a sus próximos colaboradores. Aunque Prensa Mercosur no detalla en el extracto cuáles son esos parámetros, su publicación anticipa una revisión más estricta de los perfiles que lleguen a las entidades del Estado. La expectativa es que cada nuevo nombre pase antes por el filtro directo del Mandatario.
Este tipo de intervención no es habitual en gobiernos de corte institucional, donde la meritocracia y los concursos públicos marcan la pauta para los cargos de carrera. Cuando el Presidente asume la selección de cargos de libre nombramiento y remoción, la decisión se vuelve más política y menos técnica. El precedente marca el tono con el que De la Espriella quiere armar su equipo de trabajo.
Para la ciudadanía, el movimiento tiene una lectura doble. Por un lado, puede traducirse en nombramientos más alineados con el programa de gobierno que ofreció el Mandatario. Por otro, abre la puerta a que las decisiones se concentren en una sola persona y se reduzcan los contrapesos dentro del Ejecutivo. La lupa queda puesta sobre los nombres que se anuncien en los próximos días.
En el Congreso, la noticia ya genera reacciones. Sectores de oposición suelen recordar que los cargos de libre nombramiento deben responder a criterios de idoneidad y transparencia, mientras que el oficialismo defiende la potestad del Presidente para escoger a su equipo. La forma como se apliquen los cuatro criterios definidos por De la Espriella será clave para medir el alcance del cambio.
Por ahora, las entidades involucradas en los relevos trabajan en la transición. Algunas dependencias funcionan con encargados temporales mientras se completa la revisión de hojas de vida. El reloj corre, porque los cargos vacantes afectan la ejecución de programas y la atención al ciudadano en sectores sensibles.
El próximo paso será conocer los nombres concretos que salgan del nuevo filtro. El gobierno deberá informar sobre los primeros nombramientos y, con ellos, sobre el peso real de los cuatro criterios anunciados. La opinión pública seguirá de cerca si la medida trae estabilidad al gabinete o si, por el contrario, abre una nueva etapa de tensiones internas.
