El expresidente colombiano Juan Manuel Santos, galardonado con el premio Nobel de la Paz en 2016, se dirigió este miércoles al actual presidente Abelardo de la Espriella para pedirle que mantenga en pie el acuerdo de paz suscrito entre el Estado colombiano y la extinta guerrilla de las FARC, según reportó la agencia Notimérica.
El acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera fue firmado el 24 de noviembre de 2016 en el Teatro Colón de Bogotá, después de casi cuatro años de negociaciones en La Habana, Cuba. El texto incluyó compromisos en materia de tierras, participación política, reincorporación de excombatientes, víctimas y justicia transicional.
Santos fue el firmante principal del documento por parte del Gobierno y recibió el Nobel de la Paz ese mismo año junto al entonces jefe de la guerrilla de las FARC, Timochenko, por los esfuerzos dirigidos a poner fin a más de cinco décadas de confrontación armada con esa organización.
La petición de Santos ocurre en medio de un debate nacional sobre el ritmo de la implementación. Sectores políticos y sociales han reclamado avances en la reforma rural integral, en la reincorporación económica de los excombatientes y en la puesta en marcha del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición.
Desde distintos sectores se ha señalado que la persistencia de violencias, la presencia de grupos armados ilegales en zonas donde operaron las FARC y los retrasos en proyectos productivos para exintegrantes siguen siendo los principales retos pendientes del proceso, según diagnósticos de organizaciones como la Misión de Verificación de la ONU en Colombia.
La solicitud del expresidente también se inscribe en una discusión de fondo sobre la relación entre el Gobierno nacional y las víctimas del conflicto. El acuerdo reconoce la existencia de un conflicto armado interno y establece mecanismos de reparación individual y colectiva que aún se encuentran en distintas fases de ejecución.
El llamado de Santos pone sobre la mesa la pregunta por la continuidad de la política de paz del Estado colombiano, un tema que ha generado posiciones divididas entre quienes defienden el cumplimiento integral de lo pactado y quienes promueven modificaciones o replanteamientos.
Desde la óptica institucional, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), creada a partir del acuerdo, ha adelantado investigaciones y comparecencias de excombatientes y miembros de la Fuerza Pública. El futuro de esos procesos depende, en buena medida, del apoyo político y presupuestal que reciba la justicia transicional en los próximos años.
Por ahora, el pronunciamiento del Nobel colombiano deja abierta la expectativa sobre cuál será la postura oficial del gobierno de De la Espriella frente al proceso de paz y sobre si habrá ajustes, refuerzos o cambios de rumbo en la implementación durante su mandato.
La respuesta del Ejecutivo y del Congreso a esta solicitud será clave para definir el rumbo del proceso de paz en esta nueva etapa política del país.
