La presidenta de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (Anato), Paula Cortés Calle, aseguró que las agencias de viaje del país atraviesan un momento de presión económica. Según declaró a Forbes Colombia, el sector registra una caída del 3 % en el empleo, en un contexto marcado por la apreciación del peso colombiano frente a otras monedas y por el aumento de los costos laborales.
El turismo se ha consolidado en los últimos años como una de las fuentes de divisas más dinámicas de la economía nacional, con flujos crecientes de visitantes extranjeros y una derrama económica que beneficia a hoteles, restaurantes, transporte y operadores turísticos. Sin embargo, las agencias de viaje, que fungen como intermediarias entre los viajeros y los prestadores de servicios, atraviesan un ajuste que se refleja en su planta de personal.
Cortés Calle señaló que la caída del empleo responde a la combinación de varios factores. La apreciación del peso encarece los paquetes turísticos hacia el exterior para los colombianos y reduce el margen de los operadores, mientras que el incremento de los costos laborales encarece la operación de las agencias. El resultado es un ajuste en las contrataciones que ya se observa en las cifras del sector.
Más allá de los indicadores coyunturales, la presidenta de Anato planteó un reclamo de fondo: que Colombia habrá perdido una gran oportunidad si el turismo no trasciende los periodos de gobierno. La frase resume el eje de su intervención ante Forbes Colombia y apunta a la necesidad de una política de Estado que sobreviva a los cambios de administración y dé continuidad a estrategias de promoción, infraestructura y conectividad.
El pedido se inscribe en un debate amplio sobre la planeación de largo plazo en sectores estratégicos. En el caso del turismo, dependencias como el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, entidades de promoción y autoridades regionales suelen trabajar en planes con horizontes de cuatro años atados al calendario electoral. Sectores productivos han reclamado en reiteradas ocasiones esquemas institucionales que blinden las políticas públicas de los ciclos políticos.
La advertencia de Anato llega en un momento en el que el país discute la importancia de diversificar las fuentes de ingreso en dólares, en un escenario donde las exportaciones tradicionales enfrenta volatilidad en los precios internacionales. Para las agencias de viaje, el turismo emisivo (colombianos que viajan al exterior) y el receptivo (visitantes que llegan al país) son las dos caras de una misma actividad golpeada por el tipo de cambio y por la estructura de costos.
En términos de impacto para la ciudadanía, la caída del 3 % en el empleo en agencias de viaje se traduce en menos puestos de trabajo formales en un sector que suele ofrecer oportunidades a personas con formación técnica y profesional en idiomas, administración turística y atención al cliente. Adicionalmente, un menor margen de las operadoras puede trasladarse a los precios de los paquetes, lo que afecta tanto a quienes viajan por recreación como a quienes lo hacen por negocios.
Anato es la agremiación que reúne a las agencias de viaje y turismo en Colombia y participa en mesas de concertación con el Gobierno nacional sobre temas como la conectividad aérea, la formalización de prestadores y la promoción internacional del destino Colombia. Las declaraciones de su presidenta suelen ser recogidas en medios especializados y en escenarios de discusión gremial, por lo que sus alertas suelen alimentar debates públicos sobre la política turística.
Según la información divulgada por Forbes Colombia, la agremiación insistió en que el país necesita estabilidad en las reglas de juego y en la inversión pública en promoción turística para sostener el crecimiento del sector. La lectura que dejó la dirigente gremial es que sin continuidad institucional, los esfuerzos de un gobierno podrían diluirse en el siguiente, con el riesgo de frenar la generación de empleo y de divisas que el turismo ha venido aportando.
Queda pendiente la respuesta del Gobierno nacional y de las autoridades de turismo a la solicitud de convertir al sector en una política de Estado. El Congreso de la República, las gobernaciones y los alcaldes también entran en la conversación, pues la infraestructura, la seguridad y la conectividad de los destinos son factores que dependen de múltiples niveles del Estado. La próxima agenda de discusión gremial con el Ejecutivo permitirá conocer si el reclamo de Anato se traduce en compromisos concretos.
