Funcionarios del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, junto con ProColombia, se reunieron el 8 de octubre en Bogotá con representantes de la marca japonesa Mazda, según reportó Infobae. El propósito del encuentro fue evaluar las condiciones para un eventual regreso de la automotriz al mercado colombiano, del que salió hace 12 años.
Hasta ahora no se conoce una decisión corporativa por parte de Mazda ni un compromiso formal de inversión. La reunión se enmarca en una estrategia más amplia del Gobierno de Abelardo de la Espriella para atraer capital extranjero al país y fortalecer el sector automotor, golpeado por la caída de la producción nacional y el estancamiento de las ventas en los últimos años.
ProColombia, la agencia estatal de promoción de exportaciones e inversión extranjera, cumple un papel clave en estas conversaciones: facilita los contactos con multinacionales interesadas en instalarse en territorio colombiano. Junto al Ministerio de Comercio, la entidad trabaja en identificar los beneficios, incentivos y condiciones regulatorias que se podrían ofrecer a Mazda, de acuerdo con el reporte de Infobae.
La salida de Mazda de Colombia, ocurrida hacia 2012, respondió a una reorganización global de la marca y a las dificultades para mantener competitividad frente a otras automotrices presentes en el país. Desde entonces, el parque automotor colombiano creció, pero la oferta de vehículos japoneses se redujo a competidores como Toyota, Suzuki y Renault, entre otras.
Para los consumidores colombianos, un eventual regreso de Mazda se traduciría en una mayor variedad de vehículos, acceso a modelos híbridos y a la red de concesionarios y talleres autorizados. También podría significar más empleo en la cadena comercial y de servicios vinculada a la marca, aunque ese efecto depende de la escala de operaciones que la empresa decida establecer.
El sector automotor es uno de los más sensibles para la economía nacional por su efecto en el comercio, la industria de autopartes, la financiación vehicular y la recaudación tributaria. Las conversaciones con Mazda coinciden con señales de recuperación en las ventas de vehículos nuevos y con el interés de varias marcas internacionales en ampliar su presencia en América Latina.
Desde el lado gubernamental, el diálogo busca enviar una señal al mercado y a la comunidad inversionista sobre la apertura del país a la competencia y a la llegada de nuevas marcas. No obstante, sin una fecha de anuncio ni condiciones cerradas, el proceso conserva un carácter exploratorio, según los reportes disponibles.
Queda por conocer cuál será la respuesta formal de Mazda tras la reunión, si la firma abrirá una etapa de estudios de mercado en Colombia y qué papel jugarán los actuales distribuidores independientes que han comercializado vehículos de la marca por canales no oficiales durante los últimos años.
