El Ministerio de Transporte avanza en la elaboración de un nuevo Código Nacional de Tránsito que apunta a reducir costos para los usuarios y simplificar los procedimientos vigentes. La iniciativa es presentada como una actualización integral del marco que regula la circulación, los vehículos y los conductores en el país, según reportó El Cronista.
Dentro de los cambios contemplados está la ampliación de la vigencia de las licencias de conducción, una de las solicitudes más reiteradas por los ciudadanos en los últimos años. Hoy, las categorías de licencia deben renovarse con periodicidad, lo que implica gastos en exámenes, cursos y trámites ante los organismos de tránsito.
La reforma también pone la mira sobre las tarifas del Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT) y del Sistema de Información de Multas y Sanciones por Infracciones de Tránsito (SIMIT). Ambos sistemas concentran buena parte de los pagos obligatorios que debe hacer cualquier propietario de vehículo o conductor en Colombia.
El RUNT funciona como la base de datos central que registra vehículos, conductores, licencias y accidentes. El SIMIT, por su parte, administra el historial de comparendos y sanciones. Cualquier ajuste en sus tarifas impacta de manera directa en el bolsillo de los usuarios, sobre todo en las capas medias que dependen del vehículo particular para trabajar.
Según la información publicada por El Cronista, la intención oficial es aliviar la carga económica que soportan los ciudadanos en sus trámites de tránsito. La simplificación de procedimientos se suma como otro eje de la reforma, con el propósito de reducir pasos, centralizar consultas y evitar duplicidad de requisitos entre distintas entidades.
El Ministerio de Transporte no ha detallado aún el articulado completo ni el cronograma de transición. Por ahora, se trata de un proceso de formulación en el que participan dependencias del sector y se espera la socialización con actores como las secretarías de movilidad, las compañías de seguros y los gremios de transporte.
Para los conductores, los principales efectos prácticos de una reforma de este tipo se verían en tres frentes: la frecuencia con la que deben sacar o refrendar la licencia, el valor que pagan por consultar o actualizar datos en el RUNT y el costo de las multas y acuerdos de pago canalizados a través del SIMIT.
El sector empresarial del transporte también sigue de cerca la reforma. Transportadores, escuelas de conducción y centros de diagnóstico automotor han pedido en distintas oportunidades reglas más claras, tarifas estables y menos intermediarios en los procesos de expedición y renovación de documentos.
El próximo paso será conocer el texto definitivo del proyecto y su ruta de trámite, ya sea por vía ordinaria o mediante facultades extraordinarias. Hasta entonces, los cambios anunciados por el Ministerio de Transporte se conocen solo por la información difundida por El Cronista y aún no tienen fecha de entrada en vigor.
La reforma, si se concreta, modificará una de las regulaciones con mayor contacto ciudadano del país. Millones de conductores y propietarios de vehículos interactúan cada año con el Código de Tránsito, lo que convierte cualquier ajuste en una decisión con efectos amplios sobre la vida cotidiana.
