Una movilización ciudadana recorrió varias calles de Bogotá para expresar el rechazo al acercamiento diplomático entre el gobierno del presidente Abelardo de la Espriella e Israel, según reportó teleSUR. La marcha congregó a personas que portaban kufiyas y desplegaron una gigantesca bandera de Palestina en pleno recorrido.
Entre las consignas que corearon los asistentes se escuchó "Fuera sionistas de América Latina", una de las frases más repetidas durante la jornada. Los organizadores y participantes aprovecharon la movilización para fijar una postura política frente a la política exterior del Ejecutivo colombiano.
La protesta se da en un contexto de elevada tensión en Medio Oriente y de creciente actividad diplomática de varios países de la región frente al conflicto. Gobiernos latinoamericanos han asumido posiciones divergentes en los últimos años, lo que ha generado debates internos en sus sociedades.
Colombia e Israel han mantenido relaciones diplomáticas durante décadas, marcadas por etapas de cooperación en áreas como agricultura, seguridad y comercio. Gobiernos anteriores adoptaron posturas críticas con acciones unilaterales de Israel en el territorio palestino, aunque las relaciones formales nunca llegaron a romperse por completo.
El gobierno de De la Espriella, en su primer año de gestión, ha sido objeto de atención por la orientación de su política exterior. La marcha buscó presionar al Ejecutivo para que revise los vínculos bilaterales y se alinee, según los convocantes, con una postura más cercana a la causa palestina.
Para los asistentes, la presencia de kufiyas y la bandera de Palestina simboliza la solidaridad con la población civil afectada por el conflicto. El uso extendido de estos elementos durante la marcha buscó amplificar el mensaje y darle un carácter visual reconocible en la opinión pública.
La movilización se enmarca en una serie de protestas que distintos sectores han realizado en Bogotá durante 2025 para fijar posición sobre temas internacionales. Grupos estudiantiles, organizaciones de derechos humanos y colectividades de la diáspora palestina suelen participar en este tipo de convocatorias.
Desde el gobierno no se conocieron de inmediato reacciones formales a la marcha. Queda por verse si la Cancillería o voceros oficiales se pronunciarán sobre la jornada y si el Ejecutivo abrirá algún canal de diálogo con los organizadores de la protesta.
La convocatoria dejó planteada una pregunta sobre el rumbo de la política exterior colombiana en un escenario internacional volátil. El tema seguramente seguirá en la agenda pública, con nuevas movilizaciones, pronunciamientos oficiales y debates legislativos en las próximas semanas.
