El gobierno de Colombia, encabezado por Abelardo de la Espriella, informó este lunes que restablecerá las relaciones diplomáticas con Israel, suspendidas en 2024 por decisión del Ejecutivo anterior, según reportó France 24. El anuncio incluye el compromiso de reubicar la sede de la embajada colombiana en Jerusalén, una ciudad cuyo estatus es objeto de disputa internacional desde hace décadas.
Durante la conferencia en la que se dio a conocer la decisión, voceros del gobierno del presidente De la Espriella explicaron que la medida busca normalizar los vínculos con el Estado israelí y reposicionar a Colombia como un actor con presencia plena en Medio Oriente. La ruptura de 2024 se produjo en medio de la escalada del conflicto en la Franja de Gaza y de las presiones de distintos sectores sociales y políticos dentro y fuera de Colombia.
El movimiento de una embajada a Jerusalén implica un reconocimiento implícito de la ciudad como capital del Estado israelí, aspecto que diversos países y organismos multilaterales han evitado respaldar de manera explícita. Hasta ahora, la mayoría de las naciones latinoamericanas, incluida Colombia antes de la ruptura, mantenían sus sedes diplomáticas en otras ciudades israelíes y solo trasladaban consulados a Jerusalén, si lo hacían.
El restablecimiento de las relaciones se enmarca en la estrategia de política exterior del gobierno de De la Espriella, que ha hecho explícita su intención de acercarse a gobiernos con los que Colombia tuvo distancia durante el periodo anterior. En la práctica, el regreso a la dinámica diplomática previa a 2024 incluye el restablecimiento de canales comerciales, de cooperación en seguridad y de cooperación tecnológica en sectores como agricultura y ciberseguridad, aunque los detalles operativos aún no se han publicado.
La comunidad judía en Colombia recibió el anuncio con satisfacción, según reacciones recogidas por France 24, al considerar que la ruptura diplomática de 2024 había generado un vacío en los vínculos históricos entre ambos países. Sectores empresariales también han expresado interés en retomar flujos de inversión y proyectos conjuntos que quedaron en suspenso durante el periodo de distanciamiento.
En el plano interno, organizaciones de derechos humanos y grupos de la sociedad civil han manifestado su preocupación por el traslado de la embajada a Jerusalén, en la medida en que esa decisión se percibe como un alineamiento con una de las partes del conflicto palestino-israelí. Voceros de plataformas universitarias y de comunidades cristianas vinculadas a la causa palestina han solicitado al gobierno claridad sobre el tratamiento que se dará a la representación de los territorios palestinos.
La decisión también tendrá efectos sobre los acuerdos de cooperación comercial vigentes. Colombia e Israel mantuvieron durante años un tratado de libre comercio que cubre bienes industriales, agrícolas y servicios. Tras la ruptura, buena parte de los intercambios se mantuvo por canales privados, pero el restablecimiento pleno permitirá reactivar comisiones mixtas, aranceles preferenciales y líneas de financiamiento para pequeñas y medianas empresas de ambos países.
En el frente multilateral, el giro implica un cambio en la postura de Colombia ante instancias como la Asamblea General de la ONU y el Consejo de Derechos Humanos, donde en los últimos años el país había apoyado resoluciones que pedían el respeto al derecho internacional en los territorios palestinos ocupados. La Cancillería no ha precisado aún si se modificará el patrón de votaciones del país en esos escenarios.
Quedan varios frentes por resolver. Falta definir la fecha exacta del traslado de la embajada, los mecanismos de reapertura de la representación diplomática y el presupuesto destinado a la nueva sede en Jerusalén. También está pendiente el restablecimiento formal de la cooperación en materia de seguridad y defensa, que durante la ruptura quedó limitada a temas puntuales de lucha contra el terrorismo y ciberdelincuencia, según la fuente.
