El presidente electo Abelardo de la Espriella confirmó que Colombia romperá relaciones diplomáticas con Cuba y Nicaragua una vez asuma el cargo. El anuncio marca un giro de 180 grados en la línea que mantuvo el gobierno saliente de Gustavo Petro, que había estrechado vínculos políticos con La Habana y Managua desde 2022.
Según informó Voz de América, la decisión incluye el cierre de 14 embajadas y 15 consulados en distintos países. De la Espriella no entregó en el extracto divulgado la lista de representaciones afectadas ni los criterios de selección, por lo que se espera que el nuevo gobierno detalle esos puntos durante el periodo de empalme con la Cancillería.
El Mandatario electo también anunció la reapertura de la representación diplomática de Colombia en Jerusalén. Con esto se revierte la decisión que tomó Iván Duque en 2018 de trasladar la embajada de Israel a Tel Aviv, decisión que en su momento generó tensiones con el Estado israelí. Petro mantuvo esa línea durante su gobierno, por lo que el anuncio implica un retorno a la postura de 2017.
Además de los cambios en el mapa diplomático, De la Espriella dijo que revertirá varias decisiones de política exterior adoptadas durante el gobierno de Petro. El extracto no precisa cuáles son esas decisiones específicas, aunque la ruptura con Cuba y Nicaragua se enmarca dentro de ese paquete de reversiones.
La ruptura con Cuba tiene peso histórico para Colombia. Tras los acuerdos de paz de 2016, La Habana se convirtió en sede de los diálogos con el ELN y jugó un papel político en el proceso. Petro profundizó esa cercanía y viajó a la isla en varias ocasiones. Un rompimiento formal de relaciones podría afectar los canales de negociación con ese grupo armado, aunque el extracto no aborda ese punto.
Con Nicaragua la relación también tuvo altibajos recientes. Bajo el gobierno de Daniel Ortega, Managua se alejó de Colombia por diferencias sobre el mar Caribe y por la postura de Petro frente a la crisis venezolana. La ruptura formal anunciada por De la Espriella consolida esa distancia y cierra cualquier intento de recomposición durante el nuevo periodo presidencial.
El cierre de 14 embajadas y 15 consulados implica una reducción significativa del servicio exterior colombiano. Los usuarios de trámites como pasaportes, visas y apostillas deberán trasladarse a representaciones más lejanas o usar canales virtuales, según lo que disponga la Cancillería una vez se oficialicen los recortes.
La reapertura de la sede en Jerusalén era un reclamo constante de sectores de la comunidad judeo-colombiana y de gobiernos anteriores a Petro. El anuncio llega antes de la posesión y se convierte en una de las primeras señales concretas de la nueva línea de política exterior, junto con la ruptura con Cuba y Nicaragua.
Quedan pendientes varios detalles: la fecha exacta en que se ejecutarán los cierres, el destino de los funcionarios diplomáticos y administrativos afectados y el plan para garantizar la atención de colombianos en el exterior. El equipo de empalme del presidente electo deberá coordinar con el Ministerio de Relaciones Exteriores para que la transición no deje vacíos en la atención consular.
