Hace un año, el gobierno de Estados Unidos decidió descertificar a Colombia en la lucha contra las drogas. Ahora, según un análisis publicado por El Tiempo, Washington revisa esa decisión y sopesa devolverle al país el sello de aliado confiable en ese frente.
El artículo, firmado por el periodista Sergio Gómez, señala que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sería el encargado de transmitir el mensaje del presidente Donald Trump al gobierno del presidente Abelardo de la Espriella. La comunicación buscaría reabrir un canal que permanece tenso desde 2024.
De acuerdo con la fuente, Estados Unidos mantiene incentivos claros para dar marcha atrás. La cooperación antinarcóticos con Colombia resulta estratégica para Washington, tanto por las rutas de cocaína hacia Norteamérica como por la presencia de grupos armados y cultivos ilícitos en territorio colombiano.
Sin embargo, el eventual giro no sería gratuito. La nota precisa que Washington exigiría condiciones puntuales al gobierno colombiano antes de normalizar la certificación, aunque no detalla cuáles serían, ya que el extracto no las incluye.
La certificación antinarcóticos es un mecanismo que el Congreso de Estados Unidos creó en los años ochenta y que el Departamento de Estado evalúa cada año. Determina si los países cooperan de manera efectiva con EE. UU. en la reducción del narcotráfico. Cuando un país es descertificado, enfrenta consecuencias como la suspensión de cierta ayuda y la obligación de votar en contra de préstamos en organismos multilaterales.
Para Colombia, perder el sello en 2024 implicó un golpe diplomático en medio de una relación ya de por sí difícil con la Casa Blanca. Recuperarlo significaría un espaldarazo a la política de seguridad del gobierno de De la Espriella y una distensión en la relación bilateral.
El análisis también sugiere que la decisión final dependerá de cuánto avance el gobierno colombiano en indicadores que Washington suele medir: interdicción, erradicación, extradiciones y resultados judiciales contra redes de narcotráfico. Esos son los criterios tradicionales que Washington aplica desde hace décadas.
Queda por verse si el mensaje se concreta en una fecha próxima o si se queda en el terreno de las señales diplomáticas. Por ahora, la sola posibilidad de una recertificación marca un giro respecto al tono del año anterior y abre un nuevo capítulo en la relación entre Bogotá y Washington.
El gobierno colombiano todavía no se ha pronunciado de manera oficial sobre este eventual mensaje, según lo que reporta la fuente. Se espera una reacción desde la Casa de Nariño y desde la Cancillería en los próximos días.
