El presidente Abelardo De La Espriella anunció que llevará a cabo la construcción de la primera megacárcel de su gobierno, un proyecto que ya había sido proyectado durante la administración de Iván Duque y que ahora se retomará con un diseño inspirado en el modelo salvadoreño del presidente Nayib Bukele, según informó Minuto60.
El proyecto consiste en la edificación de un centro de reclusión de alta capacidad, concebido para concentrar en un solo complejo a internos de alta peligrosidad, una fórmula que Bukele ha aplicado en El Salvador con la construcción del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot).
La iniciativa había quedado en fase de diseño durante el gobierno anterior y no alcanzó a ejecutarse, por lo que ahora la administración de De La Espriella asume el compromiso de materializarla como una de sus apuestas en materia de seguridad.
El modelo Bukele ha generado debate internacional. Sus defensores resaltan la baja en los índices de homicidio en El Salvador tras la implementación de estas políticas. Sus críticos, en cambio, han cuestionado las condiciones de reclusión y las denuncias de violaciones a los derechos humanos.
En Colombia, el hacinamiento carcelario es uno de los problemas estructurales más graves del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC). La sobreocupación de los establecimientos ha sido motivo de múltiples pronunciamientos de la Corte Constitucional y de la Defensoría del Pueblo en los últimos años.
La megacárcel se presenta como una respuesta directa a esa crisis de capacidad, aunque organizaciones de derechos humanos y abogados penalistas han expresado reservas sobre la conveniencia de replicar un modelo que en otras latitudes ha sido objeto de observaciones por organismos internacionales.
El costo y la ubicación del nuevo establecimiento serán datos clave para evaluar la viabilidad del proyecto. La fuente consultada por Minuto60 adelantó que el nombre, la localización exacta y los montos de inversión se conocerán en los siguientes anuncios del gobierno.
La decisión marca un giro en la política penitenciaria del país, al pasar de proyectos puntuales a una infraestructura de gran escala que apunta a transformar las condiciones del sistema carcelario colombiano en un solo período presidencial.
Queda pendiente conocer el cronograma de obras, el mecanismo de financiación y los estándares de tratamiento penitenciario que regirán en el nuevo establecimiento, tres preguntas sobre las cuales distintos sectores aguardan pronunciamiento oficial.
