El medio Diario de Cuba publicó un análisis en el que sostiene que con la llegada del presidente Abelardo de la Espriella se pone fin a la estrategia de “paz total” que caracterizó al gobierno de Gustavo Petro. La nota describe un giro en la política de seguridad que priorizaría la fuerza del Estado sobre los diálogos con los grupos armados.
La “paz total” fue la bandera del gobierno de Petro desde su posesión. Esa estrategia buscaba negociar simultáneamente con múltiples estructuras criminales, desde el EMC y las disidencias de las FARC hasta el ELN y bandas del narcotráfico. Para sus defensores, la apuesta era abrir caminos de sometimiento a la justicia; para sus críticos, terminó debilitando la fuerza pública y dando oxígeno a organizaciones que aprovecharon las mesas para fortalecerse.
Según el extracto de Diario de Cuba, la administración de De la Espriella anuncia una postura de “mano dura” contra esos grupos armados. El cambio implica, por un lado, recuperar la capacidad operativa de las Fuerzas Militares y la Policía, y por el otro, dejar atrás los acercamientos directos que predominaron en los años anteriores.
El artículo de Diario de Cuba no detalla las medidas concretas que implementará el nuevo gobierno, pero la narrativa apunta a un retorno de la doctrina de seguridad que privilegia la acción militar y la captura de cabecillas sobre las salidas negociadas. Esa orientación ya había sido esbozada por voceros del entorno del presidente durante la campaña.
La transición ocurre en un contexto complejo. Colombia enfrenta zonas donde los grupos armados han consolidado su presencia, con economías ilícitas activas y comunidades atrapadas entre el fuego cruzado. Cualquier giro en la política de seguridad tendrá efectos inmediatos sobre esos territorios y sobre la población civil que vive en ellos.
Para los ciudadanos, el cambio de enfoque significa una redefinición de las reglas con las que el Estado se relaciona con el crimen organizado. Sectores que pedían mayor firmeza celebran el viraje; organizaciones de derechos humanos y de paz llaman a que cualquier operación militar respete el Derecho Internacional Humanitario y no exponga a las comunidades.
La fuente consultada, Diario de Cuba, es un medio enfocado en la actualidad de la isla, pero cubre con frecuencia el acontecer político regional. Su línea editorial tiende a reseñar los cambios de gobierno en América Latina desde una mirada crítica, por lo que el tono del extracto debe leerse como una valoración del medio y no como un pronunciamiento oficial del gobierno colombiano.
Quedan varios interrogantes abiertos. No se conoce públicamente el plan detallado de seguridad que presentaría De la Espriella, ni el rol que tendrán las antiguas mesas de diálogo ni el destino de los acuerdos parciales firmados durante el gobierno anterior. Tampoco se ha precisado cómo se articulará la cooperación internacional en materia de lucha contra el narcotráfico.
Por ahora, la señal política es clara: el gobierno entrante se distancia de la “paz total” y promete una línea más confrontativa contra los grupos armados. El país observa los primeros movimientos de una transición que promete redefinir la relación entre el Estado, las organizaciones ilegales y la ciudadanía.
