El presidente Abelardo de la Espriella arribó a zonas de Santa Marta golpeadas por el paro armado que afecta a esa zona del país. Según el reporte de La Opinión, el recorrido lo hizo portando chaleco antibalas y, de acuerdo con la publicación, también con pistola, en un gesto que buscó acercarse al terreno donde se registran los hechos de alteración del orden público.
Durante la jornada, el jefe de Estado dirigió un Puesto de Mando Unificado (PMU), la instancia donde convergen autoridades militares, de policía y civiles para coordinar respuestas en territorio. Estos encuentros sirven para evaluar el avance de las operaciones, ajustar estrategias y tomar decisiones sobre el despliegue de tropas en zonas críticas.
La visita se da en el marco del paro armado que organizaciones criminales mantienen en distintos puntos del Caribe colombiano, una práctica extorsiva usada por grupos armados para restringir la movilidad, intimidar a la población y presionar a las autoridades locales. En Santa Marta, como en otras ciudades de la costa, esas jornadas paralizan el comercio y el transporte, y ponen en riesgo a los ciudadanos.
En paralelo, las Fuerzas Militares mantienen un despliegue operativo en la ciudad. La presencia militar se concentra en corredores de acceso, zonas comerciales y barrios donde se han reportado alteraciones. El Gobierno ha enmarcado estas acciones dentro de la estrategia de seguridad que busca recuperar el control territorial frente a las estructuras que imponen restricciones a la población civil.
Para los habitantes de Santa Marta, los paros armados se traducen en cierres de negocios, suspensión del transporte público, ausencia escolar y temor en los barrios. El impacto recae sobre todo en las economías informales y en los trabajadores que dependen de la movilidad cotidiana, y suele sentirse con más fuerza en las zonas periféricas de la ciudad.
El hecho de que el presidente acuda personalmente al lugar y presida un PMU es interpretado por analistas como una señal de atención directa del Gobierno nacional sobre la crisis de seguridad en el Caribe. Las visitas presidenciales a zonas calientes suelen incluir compromisos de refuerzo operativo y anuncios sobre resultados en materia de capturas e incautaciones.
La Opinión no detalla en su reporte qué decisiones específicas se adoptaron en el PMU ni anuncios oficiales adicionales sobre el paro armado en Santa Marta. Queda pendiente conocer los compromisos concretos que surgieron del encuentro, el tiempo que se mantendrá el pie de fuerza en la ciudad y las medidas para prevenir nuevos episodios de restricción a la movilidad.
