El precio de la gasolina en Colombia volvió a ubicarse por encima del referente internacional, de acuerdo con el reporte publicado por El Tiempo. En las estaciones de servicio del país, el galón se vende hoy a un valor superior al que se paga en los mercados externos por el combustible equivalente.
La causa inmediata son las tensiones en Oriente Medio, que en los últimos meses sacudieron los precios del crudo y de los combustibles a nivel global. Colombia se había mantenido durante un periodo por debajo del precio paridad de importación, una situación que comenzó a revertirse en las últimas semanas, según el seguimiento de medios especializados.
El precio interno de la gasolina en Colombia se calcula con una fórmula que combina el precio internacional del combustible, la tasa de cambio del peso frente al dólar y un componente de impuestos y márgenes. Cuando esa fórmula arroja un valor inferior al que se cobra en el país, el Gobierno Nacional puede decretar una reducción del precio de referencia para evitar que los consumidores paguen más caro que en el mercado externo.
Durante los meses recientes, esa diferencia se había mantenido a favor de los consumidores colombianos, por cuenta de la caída del precio internacional tras los picos registrados en el contexto del conflicto en Oriente Medio. El nuevo cruce de variables cambió el escenario y hoy los conductores están pagando un precio más alto que el referente externo.
Para los usuarios, el impacto es directo. La gasolina es uno de los insumos básicos del transporte público y de carga, y buena parte de la movilidad de las ciudades y las carreteras del país depende de ese combustible. Un aumento del precio en los surtidores suele trasladarse a tarifas de transporte, costos logísticos y, eventualmente, al precio de los alimentos y otros bienes.
El artículo de El Tiempo también señala que la decisión sobre cómo reaccionar corresponde al gobierno entrante. La administración de Abelardo de la Espriella, que se posesiona en agosto, heredará un mercado de combustibles con altos niveles de incertidumbre por la volatilidad del crudo y el ajuste pendiente del precio del diésel.
El contexto no es nuevo. En Colombia, el desbalance entre el precio interno y el precio internacional ha sido una constante de los últimos años. Distintos gobiernos han optado por absorber diferencias, decretar alzas graduales o congelar el precio local, con efectos fiscales para el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles y para Ecopetrol, que asume parte del diferencial.
En declaraciones recogidas por El Tiempo, conductores y representantes del sector transportador han insistido en la necesidad de no aplicar nuevos incrementos y, en lo posible, reducir el precio en los surtidores. El gremio de los transportadores de carga ha sido particularmente activo en pedir que se mantenga o baje el valor del galón para no seguir afectado por los sobrecostos.
El gobierno entrante tendrá que evaluar no solo la gasolina corriente, sino también el precio del diésel, cuya nivelación con el valor internacional es un tema pendiente desde hace varios años. La forma en que se resuelva este desbalance incidirá en la inflación y en la capacidad de compra de los hogares colombianos en los próximos meses.
Por ahora, lo que queda claro es que el consumidor colombiano volvió a un escenario conocido: pagar más caro que el mundo por el combustible que mueve buena parte de la economía nacional. La decisión de si eso se corrige o se mantiene dependerá del equipo económico del nuevo gobierno.
