El vicepresidente José Manuel Restrepo intervino esta semana ante el pleno de la Organización de las Naciones Unidas y pronunció el discurso que el presidente Abelardo de la Espriella había preparado para esa tribuna, según conoció este Observatorio. El hecho de que sea el jefe de Estado quien firma el mensaje y el vicepresidente quien lo lee es un procedimiento habitual cuando el mandatario no puede viajar a la sede de la ONU en Nueva York.
El eje central de la intervención fue Venezuela. El gobierno colombiano expresó su confianza en una transición democrática en ese país, una posición coherente con el rol histórico de Colombia como vecino directo y receptor histórico de migración venezolana. La crisis política y económica del vecino ha sido durante los últimos años una de las prioridades de la política exterior colombiana.
El mensaje ante la Asamblea General llega en un momento en el que la situación venezolana continúa siendo motivo de preocupación regional. Las elecciones en ese país y las denuncias sobre la falta de garantías para la oposición han sido tema de debate en la Organización de Estados Americanos y en distintos foros multilaterales.
Además del tema venezolano, el discurso del presidente Abelardo incluyó los ejes habituales de la política exterior colombiana: la lucha contra el cambio climático, la implementación de los acuerdos de paz y la cooperación regional en materia de seguridad. Estos son temas que el gobierno ha venido trabajando desde el inicio de su mandato.
El porte del discurso por parte del vicepresidente responde a un protocolo diplomático que ya se había utilizado en mandatos anteriores cuando el presidente no podía asistir presencialmente. La Cancillería coordina la redacción del mensaje y el cuerpo diplomático en Nueva York se encarga de los aspectos logísticos de la participación.
Para los ciudadanos colombianos, el pronunciamiento tiene implicaciones directas en al menos dos frentes. En primer lugar, en la política migratoria, dado el volumen de venezolanos que han ingresado al país en los últimos años. En segundo lugar, en la cooperación binacional en materia de seguridad y comercio, áreas sensibles para departamentos fronterizos como Norte de Santander, La Guajira y Arauca.
La comunidad internacional sigue de cerca la postura de Colombia sobre Venezuela por su condición de país frontera y por el peso que tiene en los diálogos regionales sobre ese tema. Una declaración del presidente de Colombia, leída por su vicepresidente en el foro multilateral más visible del mundo, tiene un alcance simbólico y político que va más allá del contenido literal.
Queda por ver si en los próximos días el gobierno ampliará lo dicho en Nueva York con comunicados oficiales de la Cancillería o con declaraciones directas del presidente Abelardo. La lectura del discurso ante la ONU abre una ventana para que el gobierno precise su posición sobre la transición política en Venezuela y sobre las relaciones bilaterales con Caracas.
