Los congresistas Jesús "Chuy" García, Alexandria Ocasio-Cortez y Greg Casar pidieron al gobierno de Estados Unidos revisar la asistencia de seguridad que se entrega a Colombia, según informó Caracol Radio. La solicitud se enmarca en la discusión que el Congreso estadounidense mantiene sobre el destino de la cooperación internacional.
Los tres legisladores pertenecen al Partido Demócrata y forman parte de la corriente más progresista de la Cámara de Representantes. En los últimos años han cuestionado de forma recurrente el uso de fondos estadounidenses en programas de seguridad en América Latina, alegando que deben existir mayores controles sobre su ejecución.
Según la fuente, los congresistas proponen reformas en la cooperación que, de aprobarse, afectarían de manera directa a Colombia. Aunque no se detallaron los montos ni los programas puntuales que quedarían bajo revisión, el pedido pone el foco en el vínculo entre ambos países en materia de defensa, inteligencia y lucha contra el narcotráfico.
La relación de seguridad entre Estados Unidos y Colombia tiene décadas de continuidad. Washington ha sido un aliado estratégico en la lucha contra el narcotráfico, en la modernización de las Fuerzas Militares y en programas de entrenamiento y equipo para la Policía Nacional. El Plan Colombia, lanzado en el año 2000, marcó un punto de inflexión en esa cooperación, con una inyección de recursos sin precedentes para la región.
En la última década la asistencia se ha transformado. A los componentes militares se sumaron líneas de trabajo en derechos humanos, justicia y desarrollo rural. Organizaciones civiles han pedido en múltiples oportunidades que la ayuda esté condicionada al respeto de los derechos humanos y a avances verificables en la protección de líderes sociales y excombatientes.
La petición de los tres congresistas se conoce en un momento sensible para la diplomacia regional. Colombia atraviesa un proceso de transición política y enfrenta debates internos sobre la política de seguridad, la implementación de los acuerdos de paz y la situación en zonas estratégicas como el Catatumbo, el Cauca y el Putumayo.
Para la ciudadanía, una eventual reducción o restructuración de la cooperación tendría efectos en el equipamiento de la fuerza pública, en los programas de inteligencia y en la cooperación judicial transfronteriza. Sectores oficiales han defendido en el pasado la cooperación como clave para la estabilidad del país, mientras que voces críticas piden mayor transparencia.
La fuente no menciona reacciones del gobierno colombiano ni de la Casa Blanca. Tampoco precisa si la solicitud fue elevada formalmente al Departamento de Estado, al Pentágono o a algún comité del Congreso estadounidense.
Queda por verse si la iniciativa gana tracción en el Capitolio y si se traduce en cambios efectivos en los presupuestos de cooperación. Por ahora, la petición reabre el debate sobre los compromisos bilaterales en seguridad y sobre los criterios con los que Estados Unidos decide sostener o replantear su respaldo a Colombia.
