El proyecto de ley fue radicado nuevamente por la bancada del Pacto Histórico, un partido que ha impulsado de forma insistente la regulación del cannabis en Colombia. La propuesta ha pasado por el Congreso en varias legislaturas sin lograr avanzar hasta su aprobación definitiva, según resume la información disponible.
Colombia cuenta desde 2016 con una ley que permite el uso medicinal y científico del cannabis, pero el consumo recreativo sigue prohibido. La nueva iniciativa busca justamente abrir la puerta a un marco regulatorio para esa modalidad, lo que ha generado opiniones divididas entre sectores políticos, médicos y de seguridad.
La insistencia del Pacto Histórico en radicar el proyecto responde a la postura que ese partido ha mantenido sobre el tema desde su llegada al Congreso. Para sus promotores, la regulación es una forma de diferenciar al consumidor de las redes de narcotráfico y de fortalecer la salud pública mediante controles de calidad y campañas de prevención.
Sectores opuestos al proyecto argumentan que regular el consumo recreativo podría debilitar la lucha contra el narcotráfico y afectar la protección de menores de edad. También existen dudas sobre la capacidad del Estado para supervisar toda la cadena productiva, desde el cultivo hasta la comercialización.
La propuesta llega a un Congreso donde el gobierno de Abelardo de la Espriella tendrá que fijar una postura clara sobre el tema. El Ejecutivo puede optar por apoyar el trámite, objetarlo o mantener una posición neutral, decisiones que marcarán el ritmo del debate en las próximas semanas.
Organizaciones civiles y académicos han pedido que el debate se dé con evidencia científica sobre los efectos del cannabis en la salud. También han planteado la necesidad de regular aspectos como la publicidad, los lugares de consumo y los límites de posesión personal, puntos que en proyectos anteriores quedaron sin definir.
El camino legislativo no será corto. El texto tendrá que surtir debates en comisión y plenaria de Cámara y Senado, y probablemente enfrentará ajustes en su articulado. Si el Congreso decide insistir, el proyecto podría sumar su cuarto o quinto intento formal por abrir la puerta a la regulación del cannabis recreativo en Colombia.
Por ahora, lo que vuelve a quedar planteado es la discusión sobre si Colombia debe seguir penalizando el consumo o si, como proponen algunos sectores, conviene dar el paso hacia un modelo regulado, similar al que ya funciona en países como Uruguay y Canadá.
