El Gobierno colombiano implementó nuevas restricciones a las corridas de toros, según informó La Patria. La decisión llega como un paso intermedio antes de la prohibición total que está contemplada para 2027, una fecha que ya quedó fijada en la legislación vigente.
La práctica taurina en Colombia atraviesa desde hace varios años un proceso de reducción gradual. Distintos fallos judiciales y normas locales habían restringido el uso de elementos como la vara de picar, la puya y el cacho, y habían prohibido el acceso de menores de edad a las plazas en varios municipios del país.
La nueva restricción se inscribe en esa misma línea de transición. El Ejecutivo busca que las condiciones de la fiesta se modifiquen de forma progresiva, hasta llegar al cierre definitivo de la actividad en 2027, tal como lo establece la ley.
Colombia no es el primer país de la región en discutir el tema. En los últimos años, distintas plazas de América Latina han enfrentado debates similares por el bienestar animal, mientras en Europa varias localidades han suspendido este tipo de espectáculos por razones éticas y de seguridad.
Para los gremios taurinos, cada nueva restricción representa una pérdida económica y cultural. Afirman que la fiesta genera empleo en regiones donde la tradición tiene décadas de arraigo, y que las limitaciones sucesivas reducen la viabilidad de los espectáculos.
Los colectivos animalistas, en cambio, celebran las medidas. Señalan que la tauromaquia implica sufrimiento animal y que el paso hacia la prohibición total en 2027 es una decisión coherente con el reconocimiento de los animales como seres sintientes.
La ciudadanía se ve afectada en distintos planos. En las zonas productoras de toros de lidia, la cadena de ganaderías, transportadores, banderilleros, toreros y personal de plaza enfrenta un horizonte de cierre. En las ciudades, la oferta cultural taurina se reduce paulatinamente.
El siguiente paso del calendario será el período de transición entre la entrada en vigor de las nuevas restricciones y la prohibición plena en 2027. En ese lapso se deberá definir qué pasará con los escenarios, las plantillas y los animales dedicados a la actividad.
Por ahora, el Gobierno no ha detallado públicamente el alcance exacto de cada nueva restricción, según el extracto disponible. La expectativa de los distintos sectores apunta a conocer los textos normativos para evaluar el impacto real de la medida.
