La cotización por horas a seguridad social fue una de las apuestas centrales de la reforma laboral aprobada en el Congreso. La norma permite que los trabajadores con vínculos de corta duración paguen aportes proporcionales al sistema, en lugar de asumir el costo de un mes completo por jornadas reducidas. La idea, según el texto original, busca formalizar a millones de personas que hoy laboran en la informalidad o bajo esquemas intermitentes.
La sanción de la ley ocurrió hace más de un año, según recuerda el diario Portafolio. Desde entonces, distintos artículos de la reforma han entrado en vigencia de manera escalonada, pero la reglamentación específica de la cotización por horas sigue sin expedirse. Sin ese decreto, las administradoras de pensiones, las EPS y los operadores de riesgos laborales no pueden aplicar de forma operativa el nuevo modelo.
El problema central es operativo. Para que un empleador pueda afiliar a un trabajador por horas, necesita reglas claras sobre cómo calcular el ingreso base, cómo reportar las jornadas al sistema y cómo distribuir los pagos entre los distintos subsistemas. Mientras esas reglas no existen, la figura existe en el papel pero no funciona en la práctica, coinciden analistas consultados por Portafolio.
El sector empresarial ha pedido al Ministerio del Trabajo y al Ministerio de Hacienda avanzar en la reglamentación. Argumentan que la falta de reglas concretas desincentiva la contratación formal de trabajadores por jornadas parciales o temporales. Algunos gremios, además, han señalado que sin el decreto resulta imposible estimar el impacto fiscal de la medida y los efectos sobre los indicadores de formalización laboral.
Para los trabajadores, la demora también tiene consecuencias. Quienes tienen empleos esporádicos o de corta duración esperaban que la cotización por horas les permitiera acumular semanas cotizadas y acceder a prestaciones como salud, pensión y riesgos laborales. Al no estar reglamentada, esa posibilidad continúa siendo, en la práctica, una promesa pendiente de la reforma.
La reforma laboral incluyó esta figura como una herramienta de transición hacia la formalización. La lógica es sencilla: si un empleador puede pagar los aportes de manera proporcional al tiempo trabajado, el costo de contratar formalmente a alguien con jornadas cortas se reduce. Esa reducción, en teoría, ampliaría las oportunidades de vinculación legal para miles de personas que hoy laboran sin protección social.
Portafolio recordó que el entonces presidente Gustavo Petro también dejó varios puntos de la reforma sin reglamentar, entre ellos la cotización por horas. La mención cobra relevancia porque señala un patrón de incumplimiento en los plazos fijados por la propia ley, lo que ha generado críticas desde distintos sectores productivos y jurídicos.
Quedan varios interrogantes abiertos. ¿Cuál será el ingreso base mínimo de cotización por hora? ¿Cómo se contabilizarán las semanas para acceder a pensión? ¿Quién asumirá la diferencia entre el aporte real y el monto que hoy cubre un mes completo? Estas preguntas, según el rotativo, siguen sin respuesta oficial. La pelota está ahora en manos del Gobierno nacional, que deberá expedir el decreto pendiente y definir, de una vez, las reglas del juego para trabajadores y empleadores.
