La discusión pública gira en torno a la cotización por horas, un mecanismo que permitiría a los trabajadores con jornadas parciales aportar a seguridad social de forma proporcional al tiempo laborado. El Ministerio del Trabajo señaló que la negativa del gobierno electo a respaldar esa figura representa una reculada en la protección de los empleados con contratos de pocas horas, según reportó Diario del Cauca.
Desde el equipo de Abelardo De La Espriella se planteó que la cotización por horas tal como fue formulada no resulta viable y que, de mantenerse, podría afectar la generación de empleo formal en sectores como comercio, servicios y gastronomía, donde predominan las jornadas cortas. Esa postura motivó el pronunciamiento del Ministerio del Trabajo, que defiende el mecanismo como una herramienta para reducir la informalidad.
La cotización por horas fue uno de los puntos centrales de la reforma laboral del actual gobierno y se reglamentó con el objetivo de vincular a miles de trabajadores que laboran menos de una jornada completa a la seguridad social. Su aplicación depende de la voluntad del próximo gobierno, lo que explica la tensión entre las dos partes en plena transición.
Para el Ministerio del Trabajo, la figura busca corregir una asimetría histórica: mientras un empleado de tiempo completo cotiza sobre la totalidad de su ingreso, quienes trabajan por horas o jornadas parciales quedaban fuera del sistema o lo hacían por montos reducidos. Con el nuevo esquema, cada hora laborada debe reportarse y pagar aportes a salud y pensión.
El equipo del presidente electo ha expresado en varias oportunidades su desacuerdo con varios puntos de la reforma laboral aprobada en este periodo. Argumenta que la carga adicional sobre los empleadores podría traducirse en menor contratación o en un aumento de la contratación no registrada. Esa lectura choca con la del Ministerio, que insiste en que el beneficio para el trabajador supera los costos.
La diferencia de criterios no se limita a lo técnico. Para el gobierno saliente, retroceder en la cotización por horas significaría dejar sin protección a un segmento amplio de la población ocupada en Colombia. Para el gobierno electo, el rediseño de la reforma debe priorizar la creación de puestos de trabajo antes que la ampliación de cargas parafiscales.
Organizaciones sindicales y centrales obreras han respaldado la implementación de la cotización por horas, al considerarla una conquista social que dignifica el trabajo parcial. Gremios empresariales, en cambio, han pedido revisar su impacto antes de consolidar el modelo, una posición cercana a la expresada por el equipo del próximo presidente.
El tema quedará en la agenda de empalme entre los dos equipos. De la decisión que adopte el nuevo gobierno depende que la cotización por horas entre en operación plena, se suspenda su aplicación o se someta a ajustes. Hasta tanto no haya un pronunciamiento formal, el Ministerio del Trabajo mantiene la defensa del mecanismo ya expedido.
El debate pone sobre la mesa una pregunta de fondo: cómo equilibrar la protección social del trabajador con la necesidad de no desincentivar la contratación formal. La respuesta tendrá efectos directos sobre millones de personas que hoy trabajan por horas en Colombia.
